En la Policía algo huele mal
La institución acumula escándalos, una reforma cuestionada y denuncias que el Gobierno ya no puede seguir ignorando.

Buenos días…
¿Qué es lo que está pasando con la Policía Nacional?
La Policía es una de las instituciones más importantes para garantizar la seguridad ciudadana y, sin embargo, parecería que la quieren destruir.
Es cierto que la Policía, en estos momentos, luce como una institución huérfana, muy mal dirigida y sin gerencia. Pero también es una institución digna, con más de un 60 % de hombres y mujeres honestos, trabajadores, a quienes no les han dado la oportunidad de demostrar su capacidad y profesionalidad.
En los últimos diez años la Policía ha ido de mal en peor, con gerentes que muchos de sus propios miembros cuestionan. Y tenemos que mencionar, entre ellos, las jefaturas de Nelson Peguero Paredes y Neit Aldrin Bautista Almonte, durante los últimos cuatro años del pasado gobierno de Danilo Medina.
Y cuando toda la población pensaba que la Policía tendría un nuevo norte, una nueva orientación con una reforma policial, la situación de esa institución no cambió y sigue de mal en peor en el gobierno de Luis Abinader, que prometió hacer maravillas en esa institución.
Primero designó a Edward Sánchez González, cuya gestión fue un desastre. Luego nombró a Eduardo Alberto Then, quien, aunque fue ampliamente criticado, logró reducir un poco la delincuencia y obtuvo algunos éxitos. Éxitos que fueron borrados de golpe con la designación de Ramón Antonio Guzmán Peralta, quien incluso es considerado por muchos como el peor jefe que ha tenido la Policía desde la década de los 70 hasta la fecha.
Fue una jefatura que superó con creces los escándalos internos de la Policía. Escándalos de toda índole, incluyendo los financieros, especialmente en las áreas de combustibles y de los incentivos o «especialismos».
En esa gestión terminó de hundirse la llamada reforma policial, debido a los escándalos que diariamente salían a la luz, como las denunciadas de supuestas ventas traslados y los reintegros de oficiales puestos en retiro forzoso por diferentes violaciones a las normas policiales, entre ellos algunos supuestamente vinculados al narcotráfico.
A Guzmán Peralta se le responsabiliza de reintegrar a oficiales y alistados puestos en retiro por un cúmulo de faltas, algunos con más de 30 anotaciones disciplinarias.
Ahora Abinader pone al frente de la Policía a Andrés Modesto Cruz Cruz, un oficial que incluso fue dejado sin funciones e investigado tras los resultados de una auditoría realizada a su gestión como subdirector administrativo del Hospital General Docente de la Policía Nacional.
Y, a pesar de ese historial, llega a la jefatura de la Policía, mientras los escándalos dentro de la institución no han cesado. Siguen su agitado curso.
Y, para colmo de la pobre Policía, ahora surge un nuevo escándalo con la supuesta designación de un ciudadano ecuatoriano como jefe financiero de esa institución, una institución extremadamente sensible por su papel en la seguridad nacional.
¿Quién es ese ecuatoriano? ¿Cómo llegó a ese cargo? Aunque esta información no es oficial, se ha dicho que ese ciudadano ecuatoriano llegó a la institución a través de una reconocida empresaria que forma parte de una comisión que supuestamente trabaja en la reforma y transformación de la Policía Nacional.
Pero, ¿de qué reforma? ¿De qué transformación? ¿Cuáles fueron los logros del español que fue comisionado de la Policía? ¿Y cuáles han sido los logros del colombiano que hoy es comisionado de la Policía? Que los señalen.
Y seamos claros: no hay reforma. Tampoco hay transformación. Y la Policía, reiteramos, va de mal en peor.
Es hora de que el presidente Luis Abinader hable sobre la situación de la Policía y explique al país cuáles han sido los logros de su gestión en materia policial.
Y decimos esto porque hemos sido informados de que hay una estampida de oficiales exigiendo su retiro, incluyendo oficiales que trabajan en el área de comunicación. Y, si esto es cierto, no hay seguridad para la seguridad.
Lo que se avecina, en caso de aprobarse el mamotreto de modificación de la Ley 590-16, que se encuentra en el Congreso Nacional, y que ya fue aprobado en primera y segunda lectura en el Senado, es que la estampida será general. Y si esto ocurre, ahí es que la piña se le pondrá muy agria al Gobierno.
Y ojo: tenemos informaciones de que el actual jefe de la Policía se niega a autorizar el retiro de los solicitantes porque son demasiados, a pesar de que cumplen con todos los requisitos.
Y cambiando de tema, insistimos al presidente Luis Abinader que abra los ojos con la frontera. Le están metiendo gato por liebre. Investigue las denuncias de que la frontera se está convirtiendo en una gran zona franca de la corrupción, porque por esa franja entra de todo y sale de todo. Y no precisamente cosas buenas.
Migración también debe cumplir mejor su misión. Las calles, los barrios y las construcciones están llenos de inmigrantes en condición irregular. Y ojo con los colmados y otros negocios, porque están contratando extranjeros ilegales como deliverys. Investiguen.
Parece que al PRM no lo salva ni el Checheré de una división, que podría convertirse en el puntillazo definitivo para salir del poder, especialmente cuando una parte importante de la población sostiene la teoría de que «no sabe gobernar».
Lo único que favorece a ese partido es que ha navegado prácticamente todo el tiempo sin una oposición efectiva. Y con un sector importante del PLD coqueteando con uno de los grupos existentes dentro del PRM.
Tanto Carolina Mejía como Dio Astacio deben emprender una campaña urgente para eliminar los hoyos ciegos y los filtrantes sin tapa. Esa situación se ha convertido en una verdadera pesadilla para los conductores en el Distrito Nacional y Santo Domingo Este.
Ambos alcaldes deben dejar a un lado la politiquería de exhibir maravillas en los medios y en las redes sociales, e irse a la realidad: tapar hoyos, colocar tapas a los filtrantes y recoger la basura. Para eso fueron electos.



