Petróleo, apagones, rumores y una Policía que sigue dando de qué hablar

Trump amenaza a Irán y el petróleo brinca. Aquí acusan a Abinader de subir los combustibles y no bajarlos. Mientras los apagones y la falta de agua aprietan al pueblo. Y en la Policía, los rumores siguen disparando.
Buenos días…
Hay sectores que culpan al presidente Donald Trump de ser responsable de la subida del petróleo. Dicen que cada vez que el mandatario amenaza a Irán, el crudo aumenta.
Algo de lógica tiene el argumento, porque el petróleo se ha mantenido en un constante sube y baja, sacudido por las tensiones geopolíticas. Pero tampoco se puede cargar toda la culpa sobre Trump. Irán también juega con fuego. Desafía constantemente a la primera potencia mundial y cualquier chispa en esa relación puede incendiar los mercados.
Y aquí, en República Dominicana, no tarda en aparecer quien diga que al presidente Luis Abinader lo favorece el petróleo caro para subir los combustibles y después olvidarse de bajarlos.
Ese es el comentario que corre de boca en boca, que al Gobierno le gusta subir, pero le cuesta bajar. Mientras tanto, las gasolinas y el gasoil siguen pesando en los bolsillos, y los precios de los productos de la canasta familiar parecen estar jugando en otra liga. ¡Están carísimos!
En los pasillos policiales se comenta que, si ocurre un fenómeno sobrenatural y el “Penco” logra cruzar primero la meta en 2028, tendrá que buscar un nuevo candidato para dirigir la Policía Nacional.
¿Por qué? Porque el suyo, aquel que tenía el traje listo en 2020 aunque finalmente no llegó, ya está en la cima. Pero, según los comentarios de los pasillos, se convirtió en camaleón: pasó de morado a azul.
Y un recordatorio para el nuevo director de la Policía Nacional: debajo de techo no se usa kepis ni gorra. ¿Usted no es académico?
Al general Ernesto Rodríguez García también hay que recordarle algo más importante, que hablar de “reforma policial” no puede reducirse al respeto del subalterno hacia el superior, y viceversa. ¿Y la depuración?
La depuración es fundamental. Debe ser una prioridad si realmente se quiere hablar de reforma. Porque reformar no es simplemente cambiar uniformes, mover funcionarios o repetir discursos. Reformar también es depurar. ¿O no es así?![]()
¡Ay, los apagones siguen causando estragos! Y continúan siendo un dolor de cabeza, especialmente en el municipio de Miches. Presidente Abinader, así no se puede promover el turismo.
Los turistas no quieren saber de apagones. Llegan buscando playas, tranquilidad, servicios y descanso… no a descubrir cómo funciona una planta eléctrica. ¡Ojo con eso, presidente!
Y mientras los apagones van por un lado, la escasez de agua sigue la misma ruta. Pareciera que están compitiendo: apagones por aquí, falta de agua por allá. Y el ciudadano, en el medio, pagando la cuenta.
Por cierto, se rumorean cambios en la Dirección General de Migración. Suena el nombre de un hombre cercano al expresidente Hipólito Mejía para ocupar esa posición.
Y hablando de Hipólito, también circulan comentarios sobre su posición frente a las deportaciones. Pero una cosa son las opiniones políticas y otra muy distinta son las decisiones oficiales. Así que, hasta que no haya designación formal, lo demás es ruido de pasillo.
Y aquí viene otro rumor fuerte. Fuimos informados de que República Dominicana podría recibir próximamente deportados desde Estados Unidos, entre ellos haitianos y venezolanos con supuestos “problemas políticos” en sus respectivos países. ¿E’ pa’ cá que vienen?
Y, según lo que nos contaron, sería con la anuencia del presidente Abinader. ¡Escucharon!
Ahora bien, como se trata de una versión que no hemos podido confirmar oficialmente, la dejamos sobre la mesa y esperamos que las autoridades aclaren si es cierta o puro cuento de pasillo.
Y terminamos donde comenzó buena parte del ruido: en la Policía. ¿Qué fue lo que el saliente director habría desmantelado en Recuperación de Vehículos y que, según las malas lenguas, terminó costándole el cargo?
Nosotros no sabemos. No vimos nada. No escuchamos nada. Y, por supuesto, no inventamos nada.
Pero el mensaje de despedida del exdirector dejó una frase que llamó poderosamente la atención: “Nunca, nunca permitan que nadie les haga creer que actuar correctamente es una debilidad o un error. Sean fuertes, preservando sus principios éticos y morales, no dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto”.
¡Ay, mi madre! Ese mensaje tuvo cocoricamo. Fue duro. Fue picante. Fue cortante. Y, sobre todo, dejó una pregunta flotando en el aire: ¿A qué se refería exactamente?



