El peso político sobre los hombros del Presidente

Carta al Presidente Luis Abinader
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Presidente Abinader,
Con el respeto a su investidura y la crudeza que exige la hora, aquí tiene la radiografía de la República Dominicana que usted gobierna. No es un ataque. Es un diagnóstico.
- EL CUERPO ENFERMO: CORRUPCIÓN METASTÁSICA
Escándalos diarios, drogas, ineficiencias. El Estado no resuelve. Solo cobra. La crisis mundial obliga a redefinir con seriedad los pasos. Pero no se puede redefinir nada con un Estado podrido por dentro.
- LA DEMOCRACIA DE PAPEL: CONTRAPESOS QUE NO PESAN
Seamos fríos: la separación de poderes en RD es una utopía. Congreso: no legisla, negocia. Justicia: no es ciega, ve el apellido y el maletín. Partidos: no son democracia, son franquicias para asaltar el Estado. Prensa: gran parte está manipulada y comprada. Los contrapesos no existen. Lo único que existe es la corrupción masiva compartida.
- LOS BUITRES: EMPRESARIOS VORACES
Viven del Estado. Sin licitación. Con sobreprecios. Financian campañas para después cobrar con contratos. Son los que aplauden en sus discursos y por detrás se reparten RD como un pastel.
- LA FRONTERA ABIERTA: INVASIÓN PACÍFICA Y TRAICIÓN DE UNIFORME
No es migración. Es invasión pacífica producto de la inestabilidad en Haití. Pero no sería posible sin complicidad dominicana. Militares involucrados en esa acción criminal de tráfico humano. Cobran por cabeza. Eso es traición a la Patria, Presidente. Con uniforme y con galones.
- EL DIAGNÓSTICO FINAL: UN PRESIDENTE ACORRALADO
Usted está entrampado. Acorralado. No por la oposición. Por mafias criminales que operan dentro de su propio gobierno: la mafia policial, la mafia política, la mafia judicial, la mafia militar y la mafia empresarial. Usted llegó para desmantelar esto. Pero hoy, con frialdad: ellos lo tienen a usted desmantelado.
- LA MOTIVACIÓN: ROMPA EL CERCO O LAS MAFIAS LO ENTIERRAN
Presidente, aún hay una salida. Decapite las mafias. Intervenga la Policía y la Justicia. Rompa con los empresarios voraces. Militarice la frontera de verdad, pero contra los militares traidores primero. Hable menos. Actúe más. El pueblo no quiere discursos. Quiere presos. Con nombres, con apellidos y con uniforme.
Con la sobriedad que exige la tragedia y la crudeza que exige la verdad,
Plinio De Oleo



