Gobierno admite fallas ante ola de feminicidios

Al admitir las fallas en la protección de mujeres acosadas y posteriormente asesinadas, la vicepresidenta Raquel Peña fue más clara y directa que la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, así como que la ministra de la Mujer, cuyas declaraciones dejaron entrever que muchas víctimas se negaban a acudir a casas de acogida. Pero surge entonces una pregunta inevitable: ¿y qué pasa con los hijos de esas mujeres?
La realidad evidencia fallas tanto en los mecanismos de protección del Ministerio de la Mujer como en actuaciones de la Policía Nacional, especialmente cuando mujeres acosadas denuncian amenazas y no reciben la atención oportuna que podría evitar futuras tragedias.
¿Qué impide que, si una mujer encuentra obstáculos o indiferencia en una dotación policial, pueda acudir directamente al Ministerio de la Mujer para recibir protección inmediata?
Todavía permanece en la memoria colectiva el caso de una joven asesinada poco después de salir de la Fiscalía tras denunciar a su agresor. Y, aun así, nada parece haber cambiado de manera efectiva.
En sus recientes declaraciones, la vicepresidenta omitió referirse al feminicidio ocurrido en Santiago y al asesinato a tiros registrado la madrugada de este martes, casos con los que ya suman ocho mujeres víctimas de feminicidio en apenas unos días.
Cuando una mujer deposita una denuncia por amenazas o violencia, el sistema debe actuar de inmediato. La denunciante necesita protección real y urgente, mientras las autoridades localizan, arrestan y someten al agresor antes de que ocurra otra tragedia.



