El traspié del ministro con el pollo

Por Augusto Álvarez
La designación de Eduardo Sanz Lovatón como ministro de Industria y Comercio constituyó un duro golpe a sus aspiraciones políticas.
Y de inmediato resbaló con su primera cáscara de guineo al referirse a los precios de la canasta familiar.
Las aspiraciones presidenciales de Yayo Lovatón, al negar el escandaloso incremento de los productos básicos que conforman la canasta familiar, lo sacan de la competencia dentro de su partido, el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Y cabe preguntarse: ¿cuándo ha entrado él a un mercado, colmado o pulpería?
El poder discrecional que tenía como director de Aduanas para nombrar compañeros e impulsar sus aspiraciones se esfumó al ser enviado a Industria y Comercio.
Los supermercados constituyen la principal fuente de abastecimiento de los altos funcionarios, quienes solicitan por encargo y reciben, previo listado de necesidades que elaboran sus empleadas domésticas.
Y si el ministro Sanz Lovatón no lo sabía, en los supermercados una libra de pollo entero ronda los 85 pesos. Antes de 2020 costaba menos de 38.
A los supermercados ya comienzan a llamarlos “casas del terror”, como ocurrió durante el gobierno de su compañero de parcela, Hipólito Mejía, y usted sabe muy bien por qué.
Y entrar a un colmado hoy genera verdadero pánico.
No se burle de la inteligencia de la ciudadanía. Lo que usted acaba de dar fue un tremendo tropiezo.



