El barrio perdió al maestro y ganó al capo: jeepetas, lujo y policías cuidándolo

Mientras el maestro envejece a pie y olvidado, el joven sin estudios exhibe jeepeta, oro y poder. El mensaje que reciben nuestros niños puede ser devastador.
El profesor decricajado
En Los Alcarrizos, en Capotillo y Gualey, en Cienfuegos y Pekín, de Santiago, en Pueblo Nuevo y Camboya, de Barahona, en San Juan, en Higüey y en El Seibo, era lo mismo.
El profesor con su sombrerito viejo, con su bastoncito, con su camisa sudada, caminando a pie a las 6:00 de la mañana para llegar a la escuela, con 45 muchachos en una aula y calor de 40 grados.
Dio 30 años. Alfabetizó a medio barrio.
Hoy tiene 70 años, retirado del MINERD, con 12 mil pesos que no dan para las pastillas de la presión y del azúcar. Enfermo, con reumatismo, con la vista mala, con su sombrerito puesto para taparse del sol, caminando a pie por la Duarte de Los Alcarrizos, por la 42 de Capotillo, por la principal de Cienfuegos, fajado para llegar a la farmacia a ver si le fían la medicina.
Con su sombrerito… solo, olvidado, a pie.
Las jeepetas sin octavo
En la misma esquina donde el profesor con sombrerito daba tareas, hoy se parquean:
- La Tahoe 2024 negra, aro 24 cromado.
- La BMW X6 2024 blanca.
- La X5 2025.
- bLa Mercedes-Benz GLE 450 2024.
- La GLC 300 Coupé 2025.
- La G-Wagon G63 2024, negra mate.
- La Lexus RX 350 2024.
- La Range Rover Sport 2024.
- La Ford Explorer 2024, con luces.
Todas del muchacho de 22 años que no terminó octavo, que no sabe escribir bien, pero anda con Rolex, iPhone 16 Pro Max, cadena de oro gorda, dientes de oro, tatuaje en la cara y tres muchachitas de 14 años detrás.
No trabaja. Es punto, vuelta, préstamo, lavado. Pero es el patrón.
El cálculo del niño
El niño de 12 años dice: “El profesor con sombrerito anda a pie, enfermo y nadie lo mira. El del punto, sin estudios, anda en BMW, en Mercedes último modelo, en Tahoe, y hasta la Policía lo cuida.”
Porque ve la patrulla frente al punto cobrando peaje, al policía cargándole el celular al capo y al fiscal saludando al dueño del punto.
Por eso se tatúa la cara a los 13, se pone arete, diente de oro y pantalón abajo.
Es el uniforme para que el de la BMW y la Mercedes lo reclute.
¿Dónde está el MINERD?
Con butacas a sobreprecio, desayuno podrido, botellas cobrando sin dar clases, escuelas sin orientador, sin educación sexual real.
Dejando que la niña entre con uñas postizas y uniforme cortado, y botándola cuando sale embarazada.
89.9 % de las adolescentes sin hijos sigue estudiando; 45.9 % de las que han parido continúa estudiando. El MINERD la expulsa.
¿Dónde está el CONANI?
No está.
No pregunta quién tatuó a un menor de 13 años. No pregunta quién embarazó a una niña de 12.
No tiene hogares suficientes, mete 40 donde caben 15 y devuelve a la niña violada al mismo hogar roto donde fue violentada porque “es familia”.
¿Dónde está la PGR?
Solo aparece para la foto cuando ya robaron o mataron.
No ve el punto frente a la escuela que opera durante años. No ve al padre que no mantiene a sus hijos y deja a la madre sola sin recursos.
Al que roba salami le ponen grillete; al que lava 50 millones le dan coerción suave.
El resultado de esta desgracia
Niñas embarazadas a los 12, 13 y 14 años.
Violadas por hombres de 28 años a quienes algunos llaman “maridos” y nadie persigue.
Hogares rotos donde no hay padre ni madre que críe, porque la madre es una niña y el padre es un niño con pistola.
Madres solteras de 15 años, sin recursos, sin oficio y sin escuela, manteniendo otro niño con otro niño.
3,756 embarazos adolescentes solo en tres meses de 2026. 166 en niñas menores de 15 años. 7,791 en el primer semestre de 2024. Primer lugar en América Latina, con 97 nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años. 22 % de nuestras mujeres entre 12 y 19 años ya han estado embarazadas. 63.5 % de nuestros niños sufren violencia en su casa.
Hemos fomentado nosotros mismos esta desgracia que vive República Dominicana.
Dejamos morir al profesor con sombrerito, a pie y enfermo; protegimos al capo con BMW y Mercedes último modelo, y abandonamos a la niña.
Mientras eso no cambie, seguiremos criando capos con jeepeta y niñas madres sin futuro.



