Una «turista» rusa, ¿cazando mercenarios?
Por Augusto Álvarez
Años han transcurrido de unas fotos donde un profesional de la ingeniería, egresado de la UASD, decía: «Yo visité al presidente Mao», en China.
Sin embargo, revolucionarios recibiendo entrenamientos militares difícilmente se observarán en la prensa.
Viejos izquierdistas se pasean por esas calles, y nadie ignora que recibieron formación académica al más alto nivel en la desaparecida Unión Soviética, sin que mediara reclutamiento.
Y gracias a dicha formación, muchos de esos beneficiarios ahora son docentes en varias universidades de RD y en otras naciones.
¿Un ruido innecesario?
Dominicanos prófugos de la miseria, reclutados en el sitial más alto de nuestra industria sin chimenea, Bávaro, firmado por una turista rusa. ¿Cómo negar que hasta por viajar huyendo de la miseria nada es descartable?
Quienes trabajan en Bávaro no constituyen los peores asalariados de nuestro país. El escenario que eligió la turista rusa para reclutar «carnes frescas», ¿falló la visión de la turista o posibles asesores suyos?
Anamuya y Anamuyita, de donde se dice es Juan Carlos Ávila Espaillat, constituyen asentamientos humanos donde la miseria crece como las enfermedades y los parásitos. ¿Por casualidad la turista rusa visitó dichas zonas?



