¡Ojo, presidente Abinader! Las costas dominicanas están hablando

La costa sur preocupa, el Este tampoco está para cuentos y la frontera sigue bajo la lupa. Mientras tanto, el microtráfico crece, el tránsito enloquece y algunos funcionarios parecen creer que gobernar es apagar fuegos con un vaso de agua.
Buenos días…
Ojo, mucho ojo con nuestras costas. Especialmente con la costa sur, utilizada como ruta de entrada hacia la patria de Duarte, y con la costa Este, estratégicamente colocada para las salidas hacia otros destinos.
Aquí no estamos inventando el agua tibia. Estados Unidos mantiene a República Dominicana, para el año fiscal 2027, entre los 23 países identificados como importantes naciones de tránsito de drogas o de producción ilícita. Y antes de que algún funcionario salga corriendo con el diccionario debajo del brazo, eso no significa que Washington haya colocado a la República en un ranking mundial de narcotráfico, ni que la lista sea una sanción. El propio documento estadounidense lo aclara.
Pero tampoco es para dormir con los ojos cerrados. La preocupación estadounidense por el territorio dominicano como punto de tránsito de cocaína no es nueva. El Departamento de Estado ha descrito a República Dominicana como un importante punto de tránsito hacia Estados Unidos y Europa, señalando, además, la vulnerabilidad que representan sus costas, puertos, aeropuertos y la frontera.
Y aquí viene la pregunta de los 64 mil pesos: ¿Somos simplemente un puente… o nos estamos convirtiendo en algo más?
República Dominicana no es un gran país productor de cocaína ni de heroína. El problema principal señalado por las autoridades estadounidenses es el tránsito y la distribución.
Entonces, ¿por qué aparecen cargamentos y operaciones de narcotráfico una y otra vez? Las autoridades decomisan toneladas, anuncian operaciones, presentan detenidos y dan ruedas de prensa.
Pero la pregunta incómoda sigue en pie: ¿Dónde están los pejes gordos? Porque cuando cae el cargamento, pero no aparece quien mueve los hilos, al ciudadano le queda la sensación de que atraparon la mula, mientras el burro sigue comiendo tranquilamente. ¡Ave María Purísima!
Y cuidado con otro asunto: la cooperación judicial y las extradiciones. No estamos afirmando que cada caso de extradición tenga irregularidades. Pero cualquier decisión que impida, retrase o complique procesos contra personas reclamadas por delitos graves, puede convertirse en un asunto de interés para Washington.
Una fuente que se identifica como estadounidense y que reside en Miami, nos comentó telefónicamente que ese tipo de situaciones es observado con atención. Lo decimos como versión de fuente, no como sentencia.
Presidente Luis Abinader, apriete. Porque la costa sur está fea para la foto y la costa Este tampoco está precisamente para posar de postal.
¡Ah, presidente! Hay otro enemigo que no necesita lanchas rápidas ni contenedores, y nos referimos al microtráfico. Ese negocio pequeño que se multiplica en barrios y sectores populares, puede terminar convirtiéndose en una maquinaria criminal grande.
Y los estadounidenses también tienen los ojos puestos ahí. La propia información del Departamento de Estado ha señalado que organizaciones criminales dominicanas mantienen vínculos con grupos de narcotráfico sudamericanos y mexicanos y participan en la distribución de cocaína y heroína.
Por eso, ojo con el barrio, ojo con las costas y ojo con la frontera.
Presidente Abinader, la frontera es otro capítulo. Estados Unidos ha señalado históricamente la porosidad de la frontera dominico-haitiana como una vulnerabilidad para actividades ilícitas y otros tráficos.
Nosotros no somos voceros de Estados Unidos. Pero tampoco somos baúl de nadie.
Si una fuente nos dice algo y podemos presentarlo como versión, lo presentamos como versión. Y si tenemos la prueba, entonces hablamos con documentos sobre la mesa. Así debe ser.
Un dirigente del PRM en El Seibo nos dijo que el puentecito del kilómetro 7 de la carretera El Seibo-Pedro Sánchez-Miches será terminado cuando “Colón baje el dedo”.
Mientras tanto, dice que no importa que la gente brinque, patalee y rece. ¡Qué manera de hacer obra pública con calendario de eternidad!
Presidente Abinader, ¿y qué vamos a hacer con el tránsito? El caos vial está abusando de la paciencia de los ciudadanos.
- Conductores desesperados.
- Peatones desesperados.
- Motociclistas desesperados.
- Todo el mundo desesperado.
Y cuando una ciudad mantiene a la gente permanentemente atrapada entre tapones, bocinas, motores y vehículos atravesados, la paciencia también se convierte en combustible.
Y hay algo todavía peor… motocicletas circulando por túneles y elevados. ¿Hasta cuándo?
Presidente, instruya para que se haga cumplir la norma y no se permita que vehículos del transporte público conviertan las aceras en paradas privadas ni que obstruyan calles y avenidas.
Algunas rutas parecen haber declarado: “Esto es mío y aquí mando yo”.
Y peor todavía, no permiten que otro vehículo, que no pertenezca a su ruta, ocupe espacios que ellos mismos consideran de su propiedad. ¿Y quién manda? ¿La autoridad o el que tenga más bocinas?
El INTRANT, con su nuevo incumbente, tiene ahora la oportunidad de demostrar que llegó a resolver y no simplemente a ocupar una silla. Porque el país está cansado de funcionarios que hablan mucho, anuncian mucho y resuelven poco.
El tránsito no necesita discursos. Necesita autoridad, planificación y resultados.
Y nos llega otra versión desde San Pedro de Macorís. Nos hablan de un verdadero “arroz con coco” en la regional de Salud. Por allí, según la versión que recibimos, algo huele mal… muy mal. Pero nadie quiere hablar. Dizque para no afectar la imagen del Gobierno ni la del Presidente. ¡Ay, Dios!
Si ocurrió algo irregular, que se investigue. Si no ocurrió nada, que se explique. Porque el silencio también genera sospechas.



