OPINION

Santiago Peña y el arte de meter las manos en el poder

La corrupción no tiene fronteras ni respeta el lugar donde se forman quienes, al crecer, realizan especialidades en las que más les crecen las uñas.

Ese parece ser el caso de Santiago Peña, señalado como pieza clave en la construcción de un entramado bancario en el que, presuntamente, desde distintas instancias del poder, se habría diseñado un esquema de corrupción que terminó sacándolo de la Presidencia.

Según la Constitución paraguaya, al dejar la Presidencia, un mandatario pasa a formar parte del Senado. Sin embargo, el renunciante Santiago Peña enfrentará un juicio político y podría pasar un buen tiempo en prisión, si las investigaciones y los procesos judiciales determinan responsabilidades penales.

Egresado de una universidad católica y también de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Peña, movido por la ambición de querer más y más, aparentemente no supo distinguir entre lo que pertenece al pueblo y lo que jamás debe tocarse.

Ejemplos de corrupción bancaria abundan entre nosotros. ¿Habría tocado puertas Santiago Peña en busca de asesoría?

La semilla de la corrupción crece entre nosotros. No hay escape, y Paraguay parece haber roto récord.

Naturalmente, pese a las graves acusaciones que rodean al destituido Santiago Peña, los abogados y jueces corruptos ya estarían trabajando al servicio de la corrupción.

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