Una Nueva República para salvar la Nación

Por Pelegrín Horacio Castillo Semán
Presidente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP)
La Fuerza Nacional Progresista (FNP), en vísperas del 46.º aniversario de su fundación, el 6 de julio de 1980, reafirma, desde este recinto sagrado de la Patria, su compromiso inquebrantable de continuar defendiendo a la Nación Dominicana, hoy más amenazada que nunca en su propia existencia.
La FNP hace un ferviente llamado a todos los dominicanos y dominicanas de corazón patriota, conciencia histórica y responsabilidad ciudadana a organizarse en un amplio movimiento de unidad nacional, sin precedentes, por encima de los partidos políticos, las diferencias ideológicas y los intereses particulares. Solo un pueblo dominicano unido, consciente y movilizado podrá enfrentar y vencer los complejos desafíos, de extraordinaria gravedad, que hoy tiene por delante.
Lamentablemente, una parte importante del liderazgo nacional, tanto político como social, ha optado por la evasión y la negación de la realidad. Mientras el país enfrenta amenazas de gran magnitud, muchos prefieren concentrarse en la construcción de percepciones de poder, fortalecer las nocivas prácticas de conchupancia o permanecer indiferentes ante las evidentes señales de fractura institucional que afectan los cimientos mismos de la República. Se vive el día a día sin intentar comprender el momento excepcional que atraviesan el mundo, el continente americano, la región del Gran Caribe y, de manera particular, la isla de Santo Domingo, como consecuencia de la profunda crisis que afecta a Haití.
La Fuerza Nacional Progresista reitera que múltiples factores de crisis convergen simultáneamente y podrían desencadenar, en un futuro cercano, conflictos sociales y políticos de gran envergadura, así como una crisis mayor en la isla de Santo Domingo y en toda la región del Caribe.
De manera especial, reiteramos nuestra denuncia sobre los cuantiosos flujos de recursos ilícitos provenientes del crimen organizado transnacional y de otros actores extranjeros que, según sostenemos, están penetrando la economía dominicana para financiar la invasión e implantación de millones de haitianos en territorio nacional. Paralelamente, se desarrollan iniciativas ante el Tribunal Constitucional y otras instancias jurisdiccionales del Estado dirigidas, según nuestra posición, a normalizar y legalizar una minoría nacional con derechos especiales, completando así antiguos proyectos impulsados por sectores de la comunidad internacional y organismos multilaterales que, durante décadas, han actuado con cinismo y perversidad frente a las dos naciones que comparten el territorio de la isla de Santo Domingo.
Asimismo, entendemos que continúan las acciones dirigidas a debilitar la integridad demográfica de la República Dominicana mediante iniciativas que, a nuestro juicio, atentan contra la vida de los niños por nacer, la familia tradicional y la identidad cristiana que forma parte esencial de la dominicanidad.
De concretarse esos planes, que la FNP ha denunciado y combatido de manera constante, la nación histórica fundada por Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, y consolidada por los Restauradores de 1863 y los soberanistas del siglo XX, correría el riesgo de desaparecer de manera ignominiosa.
Debemos asumir con responsabilidad esta difícil realidad. Solo un pueblo dominicano plenamente empoderado, consciente de su destino histórico, podrá derrotar esas amenazas. Por ello, todos los esfuerzos de la Fuerza Nacional Progresista estarán concentrados en impulsar una Nueva Restauración de la República.
Consideramos que la Tercera República, iniciada el 12 de julio de 1924, ha agotado, tras más de un siglo de existencia, sus energías y capacidades históricas. Esa realidad se refleja en la creciente crisis del sistema político, partidario y electoral, la cual constituye, a nuestro juicio, la raíz de la debilidad del Estado y de sus instituciones, así como de un modelo económico caracterizado por profundas desigualdades, alta concentración monopolística, prácticas extractivas sobre los recursos naturales y una preocupante penetración de estructuras criminales.
Por esa razón, iniciamos una nueva etapa de relanzamiento de la Fuerza Nacional Progresista, con una amplia apertura al crecimiento. Nuestro propósito trasciende la participación en los próximos procesos electorales. Más allá de los objetivos de corto plazo, nuestra prioridad estratégica consiste en trabajar para salvar la Nación.
La historia de las últimas cuatro décadas no podrá escribirse con objetividad sin reconocer los importantes aportes realizados por nuestro líder histórico, el doctor Marino Vinicio Castillo, junto a esa minoría militante, combativa y leal que ha representado la Fuerza Nacional Progresista. Ahora nos corresponde continuar ese legado, adaptándolo a los nuevos desafíos nacionales e internacionales, con el mismo compromiso de servicio, coherencia y entrega a las mejores causas del país.
Hoy, con espíritu patriótico, sin pretensiones mesiánicas ni vanguardismos, y con una sincera vocación unitaria, convocamos a todos los dominicanos y dominicanas que observan con preocupación el deterioro de la vida pública y el tránsito del Estado débil hacia un Estado fallido.
Los invitamos a integrarse a la Fuerza de la Patria para construir juntos una Nueva República que, con la gracia de Dios y el compromiso de todos los dominicanos, permita salvar la Nación, preservar su soberanía y defender sus derechos inalienables.
«Con la Fuerza del Pueblo en el puño y en el alma, la Fuerza de Dios».
Dios, Patria y Libertad.



