
Mensaje 4797
AYUDAME A LAVAL UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Como fruto de toda una vida siendo el testigo oficial de la Iglesia Católica, como Diácono, de cientos de matrimonios realizados ante el altar, los cuales me tocó presidir para recibir el consentimiento de los contrayentes, validando el rito matrimonial, asegurando la santidad de la ceremonia, otorgándoles la bendición nupcial y testificando la unión.
Como testigo de otras uniones realizadas por la ley civil, en las que se me pedía mi presencia, no para realizar la labor diaconal ante esas uniones, pero sí para bendecir, abrazar y desear los mejores augurios a una pareja que, por las razones que fuesen no podían en ese momento validar su unión ante la Iglesia, pero cuya fe y amor a Dios los llevaba a darle participación en su unión como centro de sus vidas.
Como partícipe de innumerables encuentros, reuniones en los que se buscaba la reconciliación de quienes inmersos en sus vidas de parejas, tenían momentos de crisis necesitando ayudas y orientaciones.
Después de impartir retiros espirituales, talleres, conferencias, cursillos a parejas casadas, y a novios antes de casarse, y luego de vivir mis propias experiencias en la vida matrimonial, Víctor Martinez, decidió compartir una serie de temas como fruto de esta ardua labor y de los años que, como psicólogo clínico y coach espiritual, ha podido recopilar.
Es su cuarto libro: “El libro de la pareja” una gran obra enfocada desde el punto de vista espiritual, psicológico y cultural que pretende llevar, sobre todo a los novios que desean dar un paso a la vida en pareja, orientaciones y recomendaciones para garantizar en la medida de lo posible una feliz unión, que perdure para toda la vida.
En él invito, incluso, a los esposos a compartir juntos estas reflexiones que de seguro fortalecerán su relación.
Reciban un abrazo fraternal y mis mejores deseos de que Dios bendiga la unión de quienes estén escuchando este mensaje en este momento.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana María Lajara. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



