Gobierno, pasajes y sindicatos: ¿quién manda realmente?

¡Otro golpe para el pueblo!
Por Augusto Álvarez
Arriba todo marcha bien. Las estadísticas oficiales muestran un panorama alentador y, en cierto modo, tienen razón: los funcionarios parecen nadar en la abundancia.
Mientras tanto, esa abundancia sigue creciendo. Los empresarios del transporte —que comenzaron en Santiago disparando los precios de los pasajes— trasladan el costo a los usuarios. ¿Acaso no reciben subsidios del Estado? Al mismo tiempo, los salarios continúan siendo miserables y la pobreza se profundiza.
¡Y cuidado! La huelga de los profesionales de la salud está en marcha y, con toda seguridad, al finalizar vendrá otro golpe al bolsillo: aumentarán los costos de las consultas y las clínicas también elevarán sus tarifas.
¿Qué sigue ahora? Más protestas por el alto costo de la vida, nuevos escándalos de corrupción y enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden.
Desde la óptica oficial, resultó casi una bendición que la crisis en el Estrecho de Ormuz disparara el precio internacional del petróleo, pues sirvió de argumento para aumentar los precios de los combustibles. Sin embargo, terminado el conflicto entre Irán y Washington y con el barril nuevamente a la baja, aquí los precios permanecieron por las nubes.
El INTRANT no logra frenar a los empresarios del transporte, ni la DIGESETT parece tener capacidad para hacerlo. Para intervenir, ambas instituciones tendrían que recibir instrucciones desde las más altas esferas del Gobierno.
¿Qué ocurrirá este miércoles, cuando las movilizaciones convocadas por el alto costo de la vida salgan a las calles? ¿Responderá el Gobierno con soluciones o volverá a recurrir a la represión policial?
Si lo deseas, también puedo darle un estilo aún más incisivo y periodístico, propio de una columna de opinión con un cierre más contundente.



