
Mensaje 4795
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasiliniz?
Si estas cansado de luchar, hoy es tu día, escucha esta reflexión con atención y únete en oración con nosotros, con la misma mansedumbre de Jesús y su invitación al descanso.
Para esto veamos como Zacarías 9, nos anuncia 500 años antes, un rey de paz y mansedumbre que nos traerá la salvación.
De aquí nuestra proclamación con el Salmo 144: «Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey», para empezar a recibir la paz que tanto necesitamos.
Ahora bien, para ser de los elegidos que disfrutarán de esa salvación en Romanos 8, San Pablo nos recuerda que hay que “vivir según el Espíritu de Dios y no según la carne”, recordándonos que, “nosotros no estamos en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en nosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.” Y esto porque el Espíritu de Dios habita en nosotros. Si nos dejamos guiar por Él, venceremos nuestras debilidades y cansancio, y nuestra vida estará llena de frutos de paz.
Renunciar a la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por entregarnos al pecado y llevar una vida de pecado, nos quita la oportunidad de vivir pues, “si viven según la carne, morirán; pero si con el Espíritu dan muerte a las obras del cuerpo, vivirán”. Nos dice el Padre.
Ya al final podrías tu estar cansado de luchar entre el bien y el mal, agobiado por tus errores, asqueado por tu vida de pecado, es entonces cuando Jesús nos dice en el Evangelio de Mateo 11: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraran descanso para sus almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Esto invitándonos a la sencillez de corazón, a la pureza del alma, en medio de las fatigas y preocupaciones diarias, Jesús nos ofrece hoy un consuelo real: su yugo suave, reconociendo que Dios guía nuestros pasos y nos da el verdadero descanso.
Es este Evangelio la Buena Noticia para los que sufren. Jesús se dirige a los sencillos y nos extiende una invitación directa a acudir a Él cuando nos sintamos agobiados.
Víctor Martinez se ha sentido agobiado en algunos momentos de su vida, cansado, con tristeza en su corazón, igual que tú, entonces es cuando he inclinado mi rostro y he dicho esta oración que te invito hoy a repetir conmigo:
“Señor Dios, Padre misericordioso,
en medio del ruido y las prisas de cada día,
mi alma anhela descansar en Ti.
Calma mi mente inquieta, sosiega mi corazón cansado
y enséñame a reposar en la certeza de tu amor.
Espíritu Santo, fuego de amor y fuente de paz,
ven a morar en mí.
Llena mis vacíos con tu presencia,
fortalece mi debilidad con tu poder,
ilumina mis dudas con tu sabiduría
y transforma mi corazón con tus dones.
Que pueda hacer silencio para escucharte,
abrir las manos para recibirte
y rendir mi voluntad para seguirte.
En tus brazos, Señor, encuentro mi descanso.
En tu Espíritu, recobro la vida.
Amén”.
Bendice Señor a Matilde Farach y toda su familia por apoyarnos para que estas prédicas dominicales lleguen hasta todos ustedes. Amén.
Hasta la próxima.



