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¡En las calles manda el más atrevido! Motocicletas, paradas improvisadas y maniobras que estrangulan el tránsito

El desorden no termina en el estacionamiento: carros públicos que paran donde quieren, motoconchistas ocupando esquinas, conductores que ignoran los semáforos y hasta quienes se pegan a las ambulancias completan el retrato de una ciudad donde la ley parece opcional.

SEGUNDA PARTE

Por Augusto Álvarez

Si el estacionamiento indiscriminado es uno de los grandes enemigos del tránsito dominicano, el comportamiento de algunos conductores y motociclistas termina de echarle gasolina al incendio.

En las principales avenidas del Gran Santo Domingo y de otras ciudades del país, basta observar durante algunos minutos para descubrir que muchas de las reglas de tránsito parecen haber sido convertidas en simples recomendaciones.

Carros públicos, minibuses y autobuses se detienen donde aparecen pasajeros, aunque sea en una esquina, en medio de una intersección o en un punto donde bloqueen los vehículos que vienen detrás.

Son las llamadas paradas improvisadas, otro ingrediente de la receta del caos.

Paradas donde no deben existir

A esto se suma el estacionamiento de vehículos privados en las paradas o estaciones destinadas al transporte público.

El autobús llega y no puede detenerse.

El pasajero espera en plena calle.

El conductor intenta maniobrar.

Y detrás se forma una fila de vehículos.

Así comienza otro tapón que, en cuestión de minutos, puede extenderse varias cuadras.

Los motoconchistas también forman paradas en esquinas, aceras y frente a establecimientos comerciales. El servicio que prestan es importante para miles de ciudadanos, pero la actividad necesita organización y reglas claras, porque una cosa es ofrecer transporte y otra convertir el espacio público en una terminal improvisada.

Motociclistas: el semáforo parece no existir

Otro capítulo corresponde a la circulación de motocicletas.

Una parte de los motociclistas no respeta los semáforos, realiza rebases peligrosos por la derecha, circula a alta velocidad entre vehículos y ejecuta maniobras que ponen en riesgo su propia vida y la de los demás.

Pero sería injusto atribuir todo el problema a los motociclistas.

También existen conductores de automóviles que ignoran las señales, doblan donde está prohibido, bloquean intersecciones y manejan como si las calles fueran propiedad privada.

El problema no tiene cuatro ruedas ni dos: tiene nombre y apellido, y se llama falta de respeto a la ley.

Cuando la ambulancia pasa, algunos aprovechan

Hay una conducta todavía más preocupante.

Cuando una ambulancia, una unidad de bomberos o cualquier otro vehículo de emergencia circula con sirena y luces activadas, algunos conductores, en lugar de abrirle paso, intentan colocarse detrás para aprovechar el espacio que aquella va abriendo.

Eso no es viveza.

Es una imprudencia peligrosa.

Una ambulancia puede llevar una persona entre la vida y la muerte. Un camión de bomberos puede dirigirse hacia un incendio donde hay vidas en peligro.

Convertir esos vehículos en una especie de “abre caminos” particular puede provocar accidentes y retrasar la llegada de los equipos de emergencia.

Semáforos que no conversan entre sí

La falta de sincronización de los semáforos constituye otro problema.

Un conductor avanza con luz verde y pocos metros después encuentra una luz roja. Vuelve a avanzar y encuentra otra. El flujo se interrumpe una y otra vez hasta producir largas filas.

Pero el problema empeora cuando no existe vigilancia suficiente en las intersecciones de mayor circulación.

Algunos conductores doblan ilegalmente hacia la izquierda con luz roja, mientras otros giran hacia la derecha sin respetar la preferencia de quienes circulan con la luz a su favor.

Doblar en rojo, cuando esté permitido, no significa doblar de cualquier manera.

La regla básica debería ser sencilla: si el giro no está permitido, no se hace; y si está permitido, jamás puede ejecutarse obstaculizando a quienes tienen la preferencia.

¿Y dónde están los agentes?

Aquí aparece otra pregunta incómoda: ¿dónde están los agentes de tránsito cuando realmente hacen falta?

No se trata de colocar agentes en cada esquina del país.

Se trata de identificar los puntos críticos y mantener allí una presencia permanente y estratégica.

Porque cuando el conductor sabe que nadie vigila, algunos se sienten autorizados a hacer lo que les venga en gana.

Y el resultado vuelve a ser el mismo:

otro tapón, otra bocina, otra pérdida de tiempo y otra dosis de desesperación.

Pero todavía falta algo: las calles mismas también están contribuyendo al caos.

PRIMERA PARTE

https://www.relampagoinformativo.net/transito/2026/08/el-transito-se-fue-a-pique-rd-atrapada-en-un-tapon-permanente/

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