La Policía no necesita destrucción, necesita una reforma de verdad
Cuarteles en condiciones deplorables, agentes trabajando con recursos mínimos, designaciones cuestionadas y una reforma que, hasta ahora, no termina de convencer: ¿dónde están los resultados que tanto se anuncian?

BUENOS DÍAS…
Insistimos con el tema de la Policía Nacional porque, entre los asesores y colaboradores de ¡Cógelo, Picante!, hay expertos en materia policial. Profesionales que conocen la institución, sus fortalezas, sus debilidades y sus problemas, y que, en materia policial, saben más que muchos de los propios miembros de esa institución, incluidos a sus principales mandos.
Y aquí va un mensaje para quienes abogan por la destrucción de la Policía: eso no es posible ni conveniente.
La Policía hay que mantenerla, fortalecerla y transformarla. Pero no con una transformación de papeles, discursos, asesores y comisionados, sino con una reforma profunda, seria y verificable.
Y ustedes saben por qué decimos que la llamada “reforma policial” es, hasta ahora, un mito. Porque no se ha comenzado por donde debía comenzar.
Por ejemplo, por los cuarteles policiales. No se han mejorado como corresponde. No se han transformado como necesita una institución que tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos.
En República Dominicana todavía existen dotaciones policiales que, cuando se produce un apagón —y los apagones siguen siendo frecuentes—, tienen que alumbrarse con velas. ¡Y eso no es reforma!
Pero eso no es todo. Hay destacamentos donde apenas existen dos o tres agentes para prestar servicio, incluyendo al llamado “sargento de guardia”. Zonas donde se habló de «cuadrantes»
Y ahora hasta mujeres policías tienen que asumir, en ocasiones, esa responsabilidad durante toda la noche. Eso antes no ocurría de esa manera.
¿Y saben por qué? Porque la mayoría de los destacamentos carecen de condiciones mínimas: no tienen baños adecuados, dormitorios, sanitarios para mujeres ni las facilidades elementales para que un agente pueda trabajar con dignidad. ¿Entonces, de cuál reforma estamos hablando?
¿POR QUÉ NO HAY REFORMA?
1. Porque al policía no se le ha dignificado como debe ser.
2. Porque no se han materializado los aumentos prometidos.
3. Porque no se ha hecho la depuración que debió hacerse.
Y ojo con esto: Personas cuestionadas no pueden dirigir un verdadero proceso de depuración. Eso es como poner al zorro a cuidar el gallinero.
En la Policía no se ha puesto en marcha, con la profundidad necesaria, un verdadero programa de educación, formación y capacitación.
¡Ojo! El policía debe conocer su papel ante la sociedad. Debe saber que su uniforme representa autoridad, pero también responsabilidad, disciplina, respeto a los derechos ciudadanos y compromiso con la ley.
Pero, además, porque los oficiales no siempre son designados por capacidad y experiencia, sino por grupismos y, en determinados casos, por politiquería. Y eso destruye cualquier institución.
Pero también, porque en lugar de mirar hacia dentro y buscar policías veteranos, en servicio o en reserva, entre quienes dejaron un legado de honestidad, disciplina y trabajo, se ha recurrido a extranjeros o a civiles sin experiencia policial para dirigir o participar en el supuesto proceso de reforma.
Y aquí tenemos un ejemplo: la designación de dos comisionados extranjeros que, por razones obvias, no conocen las interioridades de la Policía Nacional dominicana, además de empresarios que pueden tener experiencia en sus respectivas áreas, pero que no necesariamente conocen absolutamente nada de materia policial.
Una reforma policial no puede improvisarse. Debe ser dirigida por personas que conozcan la institución desde dentro, que conozcan sus debilidades y sepan cómo fortalecerla.
Y hay mucho más. En un verdadero proceso de reforma no debería hablarse de reintegrar a oficiales, sin importar su rango, que fueron puestos en retiro forzoso o que hayan sido señalados en irregularidades que hayan afectado seriamente la imagen de la institución.
Mucho menos cuando esos oficiales hayan sido vinculados a casos delicados, incluyendo investigaciones relacionadas con narcotráfico. Eso también ha ocurrido. Y así no se puede hablar de reforma.
Por eso la Policía está como está. Desacreditada ante una parte importante de la sociedad. Una sociedad que, en determinados lugares, llega a sentir temor cuando observa una patrulla policial en la calle. Y eso es gravísimo.
Porque cuando el ciudadano termina sintiendo más temor del policía que del delincuente, la institución ha perdido algo fundamental: la confianza de la población. Y eso no puede continuar.
Presidente Luis Abinader, designe una comisión integrada por oficiales activos y retirados de la Policía Nacional, sin mancha, y ordene un levantamiento serio, profundo e independiente sobre la situación real de esa institución.
- Que revisen los cuarteles.
- Que revisen el personal.
- Que revisen los procedimientos.
- Que revisen los ascensos y designaciones.
- Que revisen los recursos.
- Que revisen la formación.
- Que revisen la disciplina.
- Que revisen los retiros.
- Que revisen las reintegraciones.
- Que revisen todo. Y entonces hablamos de reforma.
Pero hablamos de reforma sobre la base de conclusiones y recomendaciones concretas, no sobre discursos.
Por ahí están oficiales como José Félix Hermida González, José Ramón Mota Paulino, Rafael Del Socorro Payans, Rafael Guerrero Peralta, Manuel de Jesús Pérez Sánchez, José A. Polanco Gómez, Pedro Ubri Cordero, Gabriel Vallejo y Vallejo, Marcelino Durán Delgado, Enrique Merete Fermín, Miguel Mateo López, Fernando Ogando De Oleo, Jacinto Minaya Herrera, entre otros generales y coroneles que, con luz propia, actuaron de cara al sol y dejaron un legado de honestidad, honradez y trabajo en la institución.
¿Acaso no hay oficiales de esa generación capaces de aportar?
¿Acaso todos los conocimientos policiales están fuera de la Policía?
¡Por favor!
Presidente Abinader: Ni con los comisionados extranjeros ni con empresarios dominicanos se ha podido demostrar, hasta ahora, el avance extraordinario de esa llamada “reforma policial”. ¿Dónde están los logros? ¡Señálelos! ¿Dónde están los resultados? ¡Muéstrelos!
Porque, mientras se habla de transformación, la percepción ciudadana sigue siendo preocupante.
La Policía atraviesa, a juicio de amplios sectores, uno de sus momentos más difíciles en materia de credibilidad.
Y lo que ocurre en determinadas actuaciones policiales termina convirtiéndose en una vergüenza de marca nacional… y de color azul.
Y AL CIERRE… CLARO, OTRA VEZ CLARO… El sábado, nuevamente Claro dejó a usuarios sin servicio de internet en sectores de la parte oriental de Santo Domingo Este, debido, según se informó, a una supuesta falla técnica. Y no aparece quien le ponga el cascabel al gato. Ese es el gran problema.
Las fallas de esa empresa telefónica se producen con una frecuencia que provoca la irritación de sus usuarios, pero estos muchas veces no encuentran dónde reclamar con efectividad.
Se cae el internet, se pierde el servicio y el usuario queda esperando. ¿Y quién responde?
¡Hasta la próxima!



