INTERNACIONALES

Trump quiere pintar a Ormuz de bandera estadounidense

La guerra por el estratégico estrecho sube de temperatura: Washington proclama control sobre una de las principales arterias energéticas del planeta, mientras Irán rechaza cualquier pretensión de soberanía estadounidense. Unos 50,000 soldados de EE.UU. participan en el bloqueo y las operaciones navales.

 

Teherán le responde dice eso es “delirio y alucinación”

 

TEHERAN / WASHINTON

La disputa entre Estados Unidos e Irán por el estratégico estrecho de Ormuz entró en una nueva fase de confrontación verbal y militar, después de que el presidente Donald Trump afirmara que considera esa vital vía marítima como “territorio estadounidense” y difundiera un mapa que la representa como un nuevo territorio de Estados Unidos.

Teherán respondió con sarcasmo y dureza.

El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, calificó las declaraciones de Washington de “delirio y alucinación” y sostuvo que el estrecho no puede ser convertido en territorio estadounidense mediante declaraciones políticas.

Gharibabadi reaccionó en la red X a las afirmaciones de Trump, utilizando incluso términos relacionados con trastornos psicológicos para cuestionar la percepción de la realidad del presidente estadounidense.

En otra respuesta, el diplomático iraní advirtió que Ormuz “no puede ser tomado por un tuit, ni por un portaaviones, ni por una orden, ni por un discurso electoral”, dejando claro que Teherán no acepta la pretensión estadounidense.

Trump dibuja el estrecho como territorio de EE.UU.

Trump había declarado el 22 de agosto que consideraba el estrecho de Ormuz “territorio estadounidense”, en una afirmación que elevó todavía más la tensión entre Washington y Teherán.

Días antes, el propio Trump había difundido en Truth Social un mapa acompañado por la frase “NEW U.S. Territory”, en el que aparecía señalado el estrecho. La Casa Blanca también difundió la imagen.

La publicación es real, pero el mapa no modifica por sí mismo el estatus jurídico internacional del estrecho. Ormuz es una vía marítima estratégica situada entre Irán y Omán y constituye uno de los principales puntos de tránsito energético del planeta.

El gesto de Trump, sin embargo, tiene una enorme carga política: Washington está intentando convertir el control militar que ejerce actualmente sobre la navegación en Ormuz en una demostración de dominio estratégico sobre la zona.

50,000 soldados estadounidenses alrededor del tablero

Mientras Trump habla de control estadounidense, la dimensión militar de la disputa también ha crecido.

El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), almirante Brad Cooper, informó que aproximadamente 50,000 militares estadounidenses están desplegados actualmente en Oriente Medio y que parte de esas fuerzas participan en las operaciones de bloqueo contra Irán y en la protección del tráfico comercial en el estrecho.

Según Cooper, más de 20 buques de guerra, cientos de aeronaves y miles de militares han participado en las operaciones relacionadas con Ormuz.

El comandante estadounidense afirmó que las fuerzas de su país han impedido que buques entren o salgan de puertos iraníes sin autorización estadounidense, con excepciones por razones humanitarias. También aseguró que decenas de embarcaciones han intentado romper el bloqueo.

Washington proclama que Ormuz vuelve a abrirse

En la actualización más reciente, CENTCOM anunció que las fuerzas estadounidenses lograron despejar minas marítimas iraníes de los canales internacionales de navegación del estrecho.

Cooper aseguró que las rutas reconocidas internacionalmente están nuevamente libres de minas y que el tráfico comercial puede transitar por ellas.

Según el mando estadounidense, cerca de 1,500 embarcaciones, que transportaban alrededor de 750 millones de barriles de petróleo, han atravesado el estrecho durante los últimos meses bajo protección de las fuerzas estadounidenses.

Washington presenta esta operación como un importante triunfo militar.

Pero Teherán no parece dispuesto a concederle a Estados Unidos el derecho de transformar esa presencia militar en soberanía.

Irán pone condiciones para reabrir completamente Ormuz

Mientras Washington afirma haber recuperado la libertad de navegación en los principales canales, Irán sostiene que la normalización del tráfico depende de un acuerdo político.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, afirmó que Teherán está preparando condiciones para permitir la reapertura normal del estrecho.

Entre las exigencias iraníes figuran el fin del bloqueo estadounidense a sus puertos, compensaciones y el levantamiento de las sanciones económicas. Teherán también ha negociado con Omán un corredor marítimo que atravesaría aguas iraníes y omaníes.

La contradicción es evidente: Estados Unidos dice que está abriendo Ormuz; Irán dice que todavía está negociando las condiciones para hacerlo.

La batalla por una arteria que mueve la economía mundial

El estrecho de Ormuz no es cualquier pedazo de mar.

Antes de la guerra, por esa estrecha vía marítima circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado mundialmente, lo que convierte cualquier interrupción prolongada del tráfico en una amenaza directa para los mercados energéticos internacionales.

Por eso la pelea entre Washington y Teherán no se reduce a una discusión sobre mapas.

Quien tenga capacidad efectiva para controlar el paso por Ormuz posee una herramienta capaz de afectar el precio mundial del petróleo, las cadenas de suministro y la seguridad energética de Asia, Europa y otras regiones.

Y ahí está el verdadero pulso.

Washington habla de control Y Teherán de soberanía

Estados Unidos ha demostrado que puede desplegar una enorme fuerza militar para proteger y controlar las rutas de navegación.

Irán, por su parte, insiste en que la presencia de portaaviones, aviones de combate, buques de guerra y miles de soldados estadounidenses no convierte automáticamente a Ormuz en territorio de Estados Unidos.

La guerra, por tanto, tiene ahora dos frentes: uno militar y otro jurídico-político.

Washington intenta imponer su control mediante la fuerza.

Teherán se niega a reconocerlo.

Y mientras ambos se lanzan acusaciones y amenazas, el estrecho de Ormuz sigue siendo el enorme botón rojo de la economía mundial.

Trump lo quiere dibujar con bandera estadounidense. Irán le responde que ni un mapa, ni un tuit, ni una flota convierten un estrecho internacional en territorio ajeno.

El problema es que, en Ormuz, los mapas pueden cambiarse con un clic; el control del mar, no.

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