Un puentecito tiene al Gobierno caminando a paso de tortuga
Casi tres años para construir un pequeño puente y la obra sigue en veremos; comunitarios de El Seibo y Pedro Sánchez se preguntan si la provincia tiene autoridades o si sus legisladores están demasiado ocupados para defender las obras que reclama su gente.

El puente de la paciencia
EL SEIBO, R.D.
Casi tres años y todavía no hay puente. Así de simple, así de absurdo.
Desde hace aproximadamente tres años, el Gobierno inició la construcción de un pequeño puente sobre un arroyo ubicado en el kilómetro 7, de la carretera El Seibo-Pedro Sánchez-Miches.
La obra, sin embargo, continúa inconclusa, como si construir un pequeño paso sobre un arroyo fuera una de esas grandes obras de ingeniería que requieren varias generaciones para terminarse.
Los trabajos se paralizan, vuelven a comenzar y otra vez disminuyen el ritmo. Van a paso de tortuga cansada, mientras los moradores de la zona siguen esperando que alguien se digne a ponerle punto final al asunto.
Y el problema no es solamente la demora.
En el lugar se han registrado varios accidentes, mientras el desvío habilitado para el tránsito se ha convertido en un verdadero peligro público: un camino deteriorado, lleno de hoyos y con apariencia de haber sido olvidado por las autoridades.
Cuando llueve, la situación empeora. El arroyo aumenta su caudal y el tránsito entre el municipio de El Seibo y el distrito municipal de Pedro Sánchez puede quedar interrumpido, afectando a residentes, productores, comerciantes y visitantes.

¿Y las autoridades?
Dirigentes comunitarios de El Seibo y Pedro Sánchez han expresado su indignación y aseguran que la provincia da la impresión de no tener autoridades que levanten la voz por sus comunidades.
Incluso, un dirigente del partido oficialista, que pidió reserva de su identidad, cuestionó la actuación de los legisladores de la provincia, principalmente el senador Santiago Zorrilla y la diputada Faustina Guerrero de Maldonado, ambos nativos de Miches y pertenecientes al oficialismo.
Según el dirigente, resulta difícil entender que una obra tan importante para la comunicación terrestre de la zona lleve casi tres años en construcción sin que se produzca una presión pública contundente para concluirla.
La pregunta de los comunitarios es tan sencilla como demoledora: ¿Cómo es posible que un pequeño puente necesite casi tres años para ser terminado?
Miches quiere turismo, pero necesita caminos
Los reclamantes pidieron al presidente Luis Abinader investigar qué está ocurriendo con la obra y disponer su terminación.
Y tienen un argumento de peso: sin carreteras y puentes en condiciones, hablar de desarrollo turístico es vender humo.
El Gobierno ha promovido a Miches como uno de los grandes polos turísticos emergentes del país, aprovechando sus montañas, ríos, playas y extraordinarios recursos naturales.
Pero mientras se anuncian inversiones, proyectos turísticos y el potencial de Miches como destino internacional, un pequeño puente lleva casi tres años recordando que el turismo también necesita algo mucho menos glamoroso que un resort: caminos transitables y obras públicas terminadas.
Porque una provincia no puede desarrollarse a fuerza de discursos, mientras sus puentes permanecen a medio construir.
Y si para terminar un puentecito hacen falta casi tres años, habrá que preguntarse cuánto tiempo necesitará El Seibo para ver completadas las obras que realmente necesita.



