
Mensaje 5001
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkdaslar, ¿nasiliniz?
Cinco mil Mensajes de Amor inspirados por el Espíritu Santo, son casi 14 años, 5000 días levantándome todas las madrugadas a orar e invocar al Espíritu Santo para que ponga en mi mente y corazón lo que el Padre quiere que envíe.
Sano, enfermo, interno, viajando, acostándome muy tarde después de una maravillosa fiesta, desvelado por los problemas de la vida, sin importar, repetí siempre: “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.
He asumido con responsabilidad y mucho amor esta misión que Dios ha puesto sobre mis hombros de llevar la Palabra de Dios por el mundo entero a través de las redes, antes predicaba desde un altar a un pequeño grupo de personas, hoy fuera del altar, continúo predicando a miles de personas en 65 países del mundo.
Corazones que han sido tocados con un bálsamo de amor, personas que han decidido salir de su zona de confort, quienes han crecido espiritualmente, han escuchado un día la respuesta de Dios a una inquietud o problema, quien en el momento de decidir quitarse la vida el tín del teléfono lo llevó a escuchar el que iba a ser su último mensaje, quedándose inmóvil al escucharlo, por sentir la presencia y la Palabra de Dios susurrarle al oído.
Parejas que han decidido poner un alto a sus diferencias, la hermana religiosa que sintió cómo el Padre la enviaba a conversar conmigo e iniciar un proceso de asistencia espiritual, mi amigo el sacerdote que de igual manera reconoció la presencia de Dios al hablarle en el mensaje de ese día.
Víctor Martinez desea confesar que no le ha sido fácil, pero esta ardua tarea me ha servido para crecer, para acercarme más a Dios, purificarme y vivir un proceso de transformación espiritual de 14 años.
Recibir cientos de felicitaciones, bendiciones, oraciones, agradecimientos diarios por el mensaje del día ha sido lo único que me ha sostenido, en cada bendición que alguien me envía, me está deseando el bien, la protección, la salud y la felicidad de forma sincera.
Es un acto de afecto y bondad donde la persona invoca favor divino o energías positivas para mi camino, un deseo genuino de paz y un puente de conexión positiva con la persona. Me han estado blindando contra el maligno, el mal, el pecado, frente a dificultades, tristezas o momentos de crisis, que como todo ser humano he tenido.
A veces cuando oramos y pedimos a Dios, queremos ver resultados inmediatos, pero es Dios quien sabe cuándo concedernos lo que le pedimos, por eso repito mucho “TODO AL TIEMPO DE DIOS”, Él es quien sabe.
50 años pidiéndole me concediera el don de poder escribir un libro, me mantuvo escribiendo mensajitos, entrenándome, hasta lograr escribir 12 libros en menos de 2 años.
La paciencia, la obediencia, la oración, la conversión, la humildad, acompañados del desprendimiento, el estudio y el sacrificio fueron convirtiendo a este indigno Siervo del Señor, en lo que hoy soy.
Definitivamente que el fuego purifica, las lágrimas limpian el alma, el silencio te crece y la entrega incondicional a las cosas de Dios te hacen ser mejor persona.
He sido, soy y seguiré siendo el hombre más feliz del mundo, pues quien tiene a Dios en su corazón nada le falta.
Hoy le doy gracias al Padre por todo lo que ha hecho por mí, a Su Hijo Jesús por su eterna misericordia y su perdón, al Espíritu Santo por derramar sus dones en mí y a la Virgen Santísima por interceder para que se me conceda cada día un milagro de amor.
Bendito y alabado sea Mi Señor. Amén.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por fiel colaboradora de nuestra hermana Meyro Almonte, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



