PICANTE

Abinader, llegó la hora de bajar la gasolina… y de abrir las puertas de la Policía

Si el petróleo ya volvió a su precio de antes de la guerra, mantener congelados los combustibles es un golpe al bolsillo de los dominicanos. Y si la Policía cierra sus puertas a la prensa, la transparencia también queda congelada.

Buenos días…

Los dominicanos veríamos con muy buenos ojos que el presidente Luis Abinader actuara hoy con la misma firmeza y determinación que exhibía cuando era candidato presidencial y líder de la oposición.

Sí, necesitamos al Abinader que denunciaba con vehemencia que el entonces presidente Danilo Medina estafaba al pueblo con los precios de los combustibles.

Ese mismo Abinader debería salir ahora a exigir que se reduzca el precio de la gasolina.

Incluso, podría seguir el ejemplo del presidente Donald Trump, quien ha reclamado públicamente a las compañías petroleras que bajen los precios de los combustibles. Eso es gobernar para el pueblo.

Si el Gobierno fue diligente para aumentar los precios cuando el petróleo se disparó, con mayor razón debe actuar ahora que el mercado ha regresado prácticamente al mismo punto donde estaba antes de la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Antes del conflicto, el petróleo de referencia WTI, utilizado como parámetro en República Dominicana, se cotizaba entre US$67 y US$70 por barril. Hoy vuelve a rondar los US$69.

Entonces surge una pregunta inevitable: Señor presidente, si antes acusaba a Danilo Medina de estafar al pueblo con los combustibles, ¿quién lo está haciendo ahora?

Porque congelar los precios cuando el petróleo baja no es proteger al consumidor. Es cobrarle al ciudadano un costo que ya desapareció.

Es un golpe directo al bolsillo de los dominicanos, especialmente de la clase media, de los trabajadores y de los más pobres, que destinan buena parte de sus ingresos al transporte y a la compra de alimentos, cuyos precios también dependen del costo de los combustibles.

En ese punto coincidimos con Leonel Fernández. Si el Gobierno justificó mantener elevados los precios porque el petróleo había superado los US$100 por barril, ahora que el WTI ha regresado al rango previo al conflicto, lo lógico sería que también redujera el precio de la gasolina. Lo contrario resulta difícil de explicar.

Y hablando de la exigencia de Leonel Fernández para que el Gobierno baje el precio de la gasolina, conviene refrescar la memoria.

El 3 de julio de 2008, cuando Leonel Fernández ocupaba la Presidencia de la República, el petróleo alcanzó un récord histórico de US$145.31 por barril. En ese momento, la tasa del dólar rondaba los RD$46 por US$1.

Dos días después, el 5 de julio de 2008, los combustibles se comercializaban a los siguientes precios:

  • Gasolina premium: RD$208.80 por galón.
  • Gasolina regular: RD$199.10.
  • Gasoil óptimo: RD$198.80.
  • Gasoil regular: RD$194.90.
  • GLP de uso doméstico: RD$67.95.
  • GLP para vehículos: RD$89.71.

Es decir, con el petróleo en su precio más alto de la historia, el Gobierno de entonces optó por asumir el impacto internacional antes que trasladarlo completamente al bolsillo de los dominicanos.

¿Escuchó, presidente Abinader? Hoy el petróleo de referencia WTI ronda los US$69 por barril, prácticamente la mitad de aquel récord histórico. Entonces, si el Gobierno fue rápido para justificar aumentos cuando el crudo subió, con mayor razón debería explicar por qué los dominicanos siguen pagando combustibles a precios que no reflejan la realidad del mercado internacional.

¿Volvemos a los tiempos del silencio?  Mientras tanto, desde San Francisco de Macorís llegan denuncias preocupantes.

Periodistas de esa ciudad afirman que el nuevo director del Comando Regional Nordeste de la Policía Nacional, el general Julio César Acosta, prohibió el acceso de los medios de comunicación a la sede policial.

Si esa denuncia es cierta, constituye un grave retroceso para la libertad de prensa y el derecho ciudadano a estar informado.

General Acosta, conviene recordar que el artículo 49, numeral 2, de la Constitución de la República, establece claramente: «Todos los medios de información tienen libre acceso a las fuentes noticiosas oficiales y privadas de interés público, de conformidad con la ley».

Cerrar las puertas de una institución pública nunca fortalece la confianza. La debilita.

Pero también hay que decirles algo a los periodistas francomacorisanos. Que no dependan exclusivamente de la versión policial. Las mejores noticias casi siempre están donde ocurren los hechos, no donde se redactan los comunicados.

La historia reciente lo demuestra. Por ejemplo, la Policía habló de un supuesto intercambio de disparos en La Vega, donde fue ejecutado un jovencito. Después aparecieron los videos. Y esos videos mostraron a un joven con las manos levantadas, pidiendo clemencia antes de ser ultimado.

Los hechos terminaron desmintiendo la versión oficial. Por eso la noticia hay que buscarla en la escena. No donde la maquillan.Cuatro muertos… y muchas preguntas. Hablando de la Policía, el coronel Eduardo Bautista Almonte debutó como jefe de la DICRIM en Santo Domingo Este con un operativo que dejó cuatro hombres muertos. Un récord difícil de borrar para un debutante.

La versión oficial habla de un enfrentamiento. Sin embargo, dirigentes comunitarios del sector Brisa del Este sostienen una versión completamente distinta. Aseguran que los presuntos delincuentes estaban escondidos en una vivienda improvisada, fueron delatados y que nunca se produjo el intercambio de disparos descrito por la Policía.

Si eso fue así, estamos ante un caso que merece una investigación profunda, independiente y transparente. Porque ya son demasiados los operativos que terminan con presuntos delincuentes muertos. Y, pese a ello, la delincuencia sigue sembrando miedo en las calles. Algo no está funcionando.

La versión que corre en el bajo mundo. Al cierre recibimos otra información que no hemos podido confirmar de manera independiente.

Según esa versión, habrían sido microtraficantes de Brisa del Este quienes alertaron a las autoridades sobre la presencia de los hombres abatidos, con el propósito de evitar conflictos en su zona de operaciones.

No confirmamos ni descartamos esa versión. Simplemente consignamos que forma parte de las líneas de información que circulan alrededor del caso. Y así suelen moverse los códigos del bajo mundo.

Y otra interrogante… También trascendió que el coronel Eduardo Bautista Almonte, hermano de un exdirector de la Policía Nacional, sustituyó al anterior jefe de la DICRIM en Santo Domingo Este, quien habría sido suspendido tras el escándalo relacionado con un cargamento de drogas en Haina, caso en el que se menciona a dos generales y varios coroneles.

Y sobre ese caso, hasta el momento no existe información oficial que confirme esos detalles. Solo circulan rumores y especulaciones. Y cuando el silencio oficial ocupa el espacio de las explicaciones, inevitablemente crecen las dudas.

Y recuerden: En democracia la transparencia nunca debería ser una concesión. Debe ser una obligación.

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