¡En el PRM se repartieron las cartas! Unidad, acuerdos y algunas cuentas pendientes
Abinader retiene el control, Deligne Ascención queda en primera línea y a los Mejía les entregan la Secretaría General; mientras tanto, en la Policía, el tránsito, la frontera y la seguridad siguen apareciendo demasiadas preguntas sin respuestas

Buenos días…
En el PRM ocurrió lo que ya se venía rumorando. Luis Abinader estará al frente del partido. Deligne Ascención quedó como primer vicepresidente —y ya se comenta que podría asumir la presidencia en funciones—. Mientras Juan Garrigó Mejía fue escogido como secretario general.
Todo parece indicar que hay “unidad”. Aunque, viéndolo sin maquillaje, también podría tratarse de un acuerdo político cuidadosamente cocinado para evitar que las diferencias internas terminen saliendo a la calle. Y esa es la percepción de la gente.
Desde los predios de Hipólito Mejía se reclamaba esa posición. Se decía que la Secretaría General correspondía a ese sector. Y, finalmente, se la dieron. ¡Así funciona la política, compai!
Se negocia, se acuerda, se reparte y después se presenta como una gran demostración de unidad. Ahora falta lo más importante: ver si esa unidad sobrevive cuando comiencen las verdaderas decisiones de poder.
¿Guerra de poder en la Policía? Por los predios policiales circula otro rumor que merece atención, y es una supuesta confrontación entre el director de la Policía Nacional y el comisionado colombiano.
¿Guerra de poder? ¿Diferencias de criterios? ¿Choque de funciones? ¿O simplemente ruido interno? Habrá que esperar.
Pero mientras tanto, aumentan las quejas de que el jefe de la Policía gobierna a puerta cerrada, escucha poco y decide prácticamente solo.
Si esa percepción está creciendo dentro y fuera de la institución, alguien debería detenerse y escuchar.
Porque una institución de seguridad nacional no puede funcionar aislada de su propia gente. Y mucho menos puede permitirse que los rumores terminen sustituyendo a la información oficial. ¿Y quién responde?
Sobre el caso del joven de Hato Mayor, corresponde ahora al Ministerio Público actuar con responsabilidad. Si la Policía pidió que se entregara y el joven finalmente fue a entregarse, debió ser recibido, investigado y sometido al debido proceso.
¿Es delincuente? ¿No lo era? Eso no nos corresponde determinarlo a nosotros. Para eso existe una investigación.
Lo que sí corresponde preguntar es qué ocurrió y por qué ocurrieron determinadas actuaciones. El caso genera demasiadas dudas. Algo huele mal.
Y hay algo que debe aclararse: si realmente existió una orden de “no recibirlo”, resulta fundamental establecer quién la impartió. ¿Salió de un encargado de investigación? ¿De la estructura superior de la DICRIM? ¿Del nivel regional? Eso debe aclararse con nombres, responsabilidades y documentos. Porque una situación semejante no puede repetirse.
Señores, el tránsito sigue vuelto un caos. Mientras las autoridades hablan de soluciones, los hoyos ciegos continúan reinando en calles y avenidas. Aparecen por todas partes. Permanecen. Crece la profundidad. Y terminan formando parte del paisaje urbano.
El conductor los esquiva como puede. El vehículo paga la factura. Y la autoridad, muchas veces, parece no verlos. ¿Hasta cuándo?
Nadie puede negar que República Dominicana tiene un grave caos vial. Y ese problema no se resuelve con planes bonitos, discursos, fotografías ni publicaciones en las redes sociales.
Se resuelve trabajando y aplicando la ley al infractor con firmeza. Pero cuidado: la ley tiene que ser para todos.
El tránsito necesita ser más ágil, más organizado y más seguro. Eso es posible. Pero no existen varitas mágicas. Se logra trabajando.
Y otra cosa. Los encuentros entre comunitarios y policías no deben convertirse en una actividad social para tomarse fotografías, comer yaniqueques o beber agua de coco. Eso no es trabajo comunitario.
Los encuentros Policía-comunidad deben realizarse seriamente, en una mesa de trabajo, con los dirigentes comunitarios exponiendo sus problemas. Se toman notas. Se identifican las denuncias. Se establecen responsabilidades. Y se buscan soluciones con los organismos correspondientes.
Así debe trabajar la Policía con las comunidades. Y así se hizo en el pasado, con menos politiquería y mucha más seriedad.



