PICANTE

SeNaSa, violencia y narcotráfico… ¡Waooo! Demasiados incendios para un solo país

Mientras el escándalo de SeNaSa sacude al Gobierno, la violencia policial vuelve a encender las alarmas y el narcotráfico coloca a República Dominicana bajo el reflector de Washington.

Buenos días…

Bueno, ciertamente el caso SeNaSa ha opacado otro asunto de enorme importancia, la inclusión de República Dominicana en la «lista negra» estadounidense de países considerados de tránsito o producción importante de drogas ilícitas.

 Washington incluyó nuevamente a República Dominicana entre los 23 países de la denominada “Major’s List” para el año fiscal 2027. Eso sí: hay que precisar que Estados Unidos reservó la categoría de países que “fallaron demostrablemente” para Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia.

Pero, como quiera, estamos cogidos. Porque mientras un escándalo tapa al otro, en las calles ocurre otra cosa, la violencia sigue cobrando vidas.Hemos visto cómo durante septiembre se han producido múltiples «enfrentamientos» en los que cerca de 20 ciudadanos señalados como delincuentes han muerto a manos de agentes policiales.Y en la última semana que acaba de concluir, según los reportes que hemos venido siguiendo, nueve dominicanos habrían muerto en alegados intercambios de disparos con agentes de la Policía.Si esas cifras se confirman, estamos ante un dato que merece una explicación seria. Porque el cuento de los “intercambios de disparos” no puede convertirse en un comodín para cerrar cada historia con un cadáver, una pistola exhibida y un parte policial.La seguridad ciudadana tiene solución. Pero no se resuelve con fotografías, videítos, apretones de manos, un yaniqueque en una esquina o montajes publicitarios. Se resuelve trabajando.

Trabajando en los barrios. Escuchando a los comunitarios. Investigando. Previniendo. Persiguiendo al delincuente y protegiendo al ciudadano. Y, sobre todo, recuperando algo que hoy está peligrosamente deteriorado: la confianza.Hay un problema que nadie puede esconder debajo de la alfombra. Existe una profunda desconfianza hacia la Policía Nacional. Y cuando una institución encargada de proteger a la ciudadanía pierde credibilidad, recuperar esa confianza cuesta muchísimo más que perderla.El país necesita una Policía que hable con pruebas, que investigue y que responda ante la sociedad. No una Policía que pretenda que cada cuestionamiento se resuelva con un comunicado.Y aquí aparece el exdirector de la Policía Nacional, Ramón Antonio Guzmán Peralta, cuya gestión fue objeto de fuertes cuestionamientos públicos.En ¡Cógelo, Picante! hemos señalado episodios que, a nuestro juicio periodístico, ameritan explicaciones y que hemos documentado y publicado.Las pruebas están disponibles y forman parte del archivo periodístico de Relámpago Informativo. Las habladurías de Guzmán Peralta. Eso le hizo mucho daño a la Policía. Desprestigió a la institución con casos como los de Haina y La Barranquita. Recuerdan. Informó enfrentamientos y lo que hubo fue ejecuciones.Y ahora Guzmán Peralta se metió a político. ¡Cuántas payasadas! ¿Y con gente así piensa David Collado llegar a la Presidencia? ¡Ave María Santísima! Bueno…  ¡De policía a político hay un trecho, pero en República Dominicana algunos brincan esa cerca sin pedir permiso!Y hablando de asuntos que colocan al Gobierno bajo presión, el presidente Luis Abinader podría terminar su gestión con varios expedientes que marcarán su administración.Está el caso SeNaSa, cuya nueva fase llevó al Ministerio Público a solicitar prisión preventiva contra 25 imputados. La PEPCA sostiene que la investigación involucra miles de autorizaciones fraudulentas y un presunto fraude de más de RD$41 millones.Está también el caso de Aduanas relacionado con mercancías destinadas a Haití, sobre el cual se han formulado denuncias y señalamientos que deben ser investigados y establecidos con pruebas.Y está el otro expediente que nadie puede ignorar: la violencia callejera. Porque un Gobierno puede defender estadísticas, inaugurar obras y cortar cintas, pero si el ciudadano común siente que salir de su casa se ha convertido en una aventura, hay un problema.Y ahora vamos a Boca Chica. Allí hay preocupación en sectores comunitarios por el avance de la delincuencia.Nos llegan denuncias de temor entre residentes que aseguran que muchas personas prefieren no salir de noche por miedo a ser víctimas de atracos, violencia o enfrentamientos entre grupos.En el sector Los Sanjuaneros, comunitarios denuncian la presencia de bandas que califican de peligrosas y fuertemente armadas. ¡Ojo con eso, presidente Abinader! Si esas denuncias son ciertas, hay que actuar. Y si no son ciertas, también hay que actuar, investigar y aclarar. Porque una denuncia grave no se combate escondiéndola debajo de la alfombra.También se ha denunciado que algunas de esas armas podrían estar entrando desde Haití. Y eso requiere investigación. De igual manera, existen señalamientos de comunitarios sobre la supuesta presencia de personas extranjeras vinculadas a estructuras delictivas y sobre una alegada protección de algunos miembros de organismos policiales. Eso no puede darse por cierto sin pruebas. Pero tampoco puede ignorarse. Que se investigue. Que se determine quién dice la verdad.Y si alguien está protegiendo delincuentes, que responda ante la justicia, tenga uniforme, placa o no tenga ninguna de las dos cosas.También dirigentes comunitarios denuncian la existencia de numerosos puntos de drogas que, según sus señalamientos, contarían con protección de miembros de la DNCD o de la Policía. Eso es gravísimo. Si es mentira, que se demuestre. Si es verdad, que caigan los responsables.

Incluso, una persona vinculada al microtráfico en la zona oriental de Santo Domingo Este y el oeste de Boca Chica, que habló con ¡Cógelo, Picante!, sostiene que en la franja comprendida entre sectores como Los Frailes, en Santo Domingo Este, y Los Sanjuaneros, en Boca Chica, se ha incrementado la violencia, debido a la competencia entre distribuidores de drogas.Según ese testimonio, esa disputa también habría provocado elevar el pago por protección. Repetimos: es una denuncia que debe ser investigada y comprobada.

Así que, “figurín”, apriétate los pantalones y haz lo que corresponde. Trabaja. Investiga. Escucha a los comunitarios. Persigue al delincuente. Protege al ciudadano. Y, sobre todo, ajústate a la Constitución, las leyes y los reglamentos policiales. Porque ningún presidente está por encima de la ley.Y nadie puede convencer a este país de que las ejecuciones, la violencia callejera y el auge del microtráfico son órdenes del jefe del Estado. Eso no se lo cree nadie. Eso es mandato. Eso es falta de responsabilidad en una función.Aquí lo que hace falta es menos maquillaje, menos montaje y más trabajo.  Porque mientras algunos hacen política con la seguridad, el ciudadano es quien pone el muerto, paga los impuestos y duerme con un ojo abierto. ¡Buenos días… y que Dios nos agarre confesados!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba