¡Allante y movimiento! Mientras el narco toca la puerta, aquí cambiamos de noticia

Washington vuelve a colocar a RD entre los principales países de tránsito o producción ilícita de drogas, y justo después aparece un operativo de gran impacto sobre SENASA… demasiadas coincidencias para que el pueblo no pregunte qué está pasando.
Buenos días…
Dicen que un clavo saca a otro. Pero hay clavos que no tapan agujeros; apenas los disimulan.
Lo que acaba de decir Estados Unidos sobre República Dominicana y su ubicación entre los principales países de tránsito o producción ilícita de drogas no se tapa con un simple operativo contra la corrupción en SeNaSa. Y mucho menos con titulares de ocasión.
La determinación de Washington incluye a República Dominicana entre los 23 países identificados para el año fiscal 2027 como principales naciones de tránsito o producción ilícita de drogas. Pero, ojo: el propio documento estadounidense aclara que figurar en ese listado no constituye, por sí mismo, una sanción. Ahora bien, según Washington, en la lista aparecen los países que están incumpliendo con sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico.

No bien comenzó a circular la información sobre la determinación estadounidense, y explota el escándalo, el Ministerio Público puso en marcha la denominada “SeNaSa 2.0”, con allanamientos y arrestos vinculados a una investigación sobre presuntas irregularidades en el Seguro Nacional de Salud. ¿Y por qué espera este escándalo?
Según los reportes publicados este viernes, la investigación se concentra en médicos y prestadores de servicios de salud señalados por posibles irregularidades relacionadas con servicios facturados a SeNaSa.
Y aquí vuelve la pregunta que se hace medio país: ¿Una noticia tumba a la otra? Porque cada vez que aparece un escándalo de grandes proporciones, que afecta la imagen del Gobierno, hay quienes esperan que la Procuraduría entre en escena y saque del sombrero una nueva operación.
No estamos diciendo que una investigación sea falsa ni que otra haya sido fabricada para taparla. Estamos diciendo algo mucho más sencillo: cuando dos noticias explosivas aparecen pegadas, el pueblo tiene derecho a preguntar. Y que ¡viva la patria!
Sí, es cierto: Venezuela está celebrando la decisión de Donald Trump de retirar al país de la lista estadounidense de naciones que no cumplen suficientemente sus compromisos de lucha contra el narcotráfico.
Washington atribuyó el cambio, entre otros factores, a la cooperación con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y a operaciones contra estructuras del narcotráfico. Venezuela, sin embargo, continúa apareciendo en el listado estadounidense de países considerados principales de tránsito o producción ilícita de drogas.
Y aquí aparece una de esas paradojas que parecen sacadas de una película.
Mientras Venezuela celebra el cambio de posición de Washington, República Dominicana observa cómo continúa apareciendo en el listado de los 23 países señalados por Estados Unidos. ¡Caramba! Qué vueltas da la política internacional!
Trump ha utilizado duras acusaciones contra Nicolás Maduro, quien fue detenido en enero y enfrenta en Estados Unidos cargos relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo.
Al mismo tiempo, Washington mantiene una relación de cooperación con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, una realidad que ha provocado críticas y controversias entre sectores de la oposición venezolana.
Por cierto, en Venezuela hay quienes sostienen que figuras vinculadas al chavismo —entre ellas los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello— habrían desempeñado algún papel en los acontecimientos que terminaron con la captura de Maduro. Eso lo dicen ellos. Nosotros no lo damos como hecho. Ni tenemos velas en ese entierro. Algún día, si existen pruebas y salen a la luz, se sabrá la verdad. Por ahora, allá los venezolanos.
Pero volvamos a la República Dominicana. Aquí el asunto es serio. Porque mientras discutimos si una noticia intenta tumbar a otra, el problema del narcotráfico sigue sobre la mesa.
Y también está el microtráfico, ese cáncer que se mete en los barrios, se acerca a las escuelas, penetra comunidades y termina convirtiendo a muchachos en consumidores, vendedores o víctimas.
Presidente Luis Abinader, apriete el paso contra el narcotráfico. Y, sobre todo, mire hacia abajo. Porque mientras los grandes capos pueden aparecer en titulares internacionales, el microtraficante sigue haciendo su agosto en los barrios.



