OPINION

Si elecciones presidenciales fueran el domingo habría segunda ronda

Hay una politóloga dominicana que acude a entrevistas televisivas y profetiza que el PRM ganaría en el 2028 y también en el 2032. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿Es posible realizar un análisis político con miras a esos futuristas eventos comiciales, proyectando a algún ganador? Imposible.

La política es dinámica y suele evolucionar constantemente, razón por la que cada proceso resulta ser diferente al anterior. No se puede anticipar lo que pasaría en un espacio de un año y nueve meses. Mucho menos lo que ocurriría para mayo de 2032.

Si el certamen para la escogencia del presidente y vicepresidente de la República se llevara a cabo el próximo domingo, sí es posible plantear hipótesis que descansen en una serie de argumentos, algunos de los cuales irrefutables, que permitan arribar a conclusiones valederas, aproximándose a eventuales resultados, por lo menos en lo inherente a la primera ronda electoral. Las estadísticas finales de una segunda dependerían de la inclinación de las organizaciones descartadas.

El electorado dominicano tiene la peculiaridad de escoger a su jefe de Estado en una sola ronda. De ocho torneos presidenciales celebrados, desde que se introdujo la mayoría absoluta en la reforma constitucional de 1994, solo en una ocasión se requirió balotaje y fue precisamente en su primer experimento, es decir en 1996, cuando Leonel Fernández ganó a Peña Gómez por una diferencia de 2.5%.

A partir del 2000, en nuestro país, todas las contiendas se han definido en una vuelta, lo que contrasta con el grueso de las naciones del continente, donde los sufragios se distribuyen en múltiples opciones y las dos más votadas pasan a una segunda fase de votación.

Reamente no es posible anticipar resultados para el 2028, porque si bien es cierto que el PRM aparece como puntero en la mayoría de las encuestas, pero es con porcentajes que oscilan entre el 26% y el 34%, seguido muy de cerca por la Fuerza del Pueblo, que ha estado marcando entre el 23% y el 29%, mientras, finalmente, el PLD oscila entre el 15% y el 23%. Inclusive el PRD ha estado obteniendo entre el 2% y el 4%.De esas estadísticas se pueden sacar las siguientes conclusiones: el sistema de partidos sigue siendo fuerte en República Dominicana, hay un escenario de segunda vuelta, el PRM ha perdido más de 25 puntos con relación a los cómputos de 2024, donde alcanzó un 57%, pero al ritmo que ha ido perdiendo apoyo popular ni siquiera se puede asegurar que pase a una segunda vuelta electoral para el 2028.

 

Naturalmente, nunca un partido de gobierno se puede subestimar, máxime en nuestro país, donde el oficialismo suele hacer uso y abuso de los recursos estatales.

Ahora bien, si las elecciones se realizan el domingo venidero el PRM tiene su pase asegurado al balotaje, al igual que la Fuerza del Pueblo. Sería un hecho que pone a prueba, definitivamente, el nivel de hostilidad entre Leonel Fernández y Danilo Medina, dos discípulos de Juan Bosch que no tienen diferencia política, aunque sí de carácter personal desde que el PLD se dividió a raíz de las primarias del 6 de octubre de 2019, fecha en que todavía encabezaba las encuestas de opinión.

El PLD, antes de la división de octubre de 2019, estaba mucho mejor posicionado que lo que está el PRM hoy día. En aquella oportunidad apenas faltaba 8 meses para el certamen comicial, pero la ausencia de reglas internas claras y entendimiento en su liderazgo colegiado provocaron la derrota de 2020, lo que confirma la tesis de que ningún triunfo es seguro hasta que no se gana. Nadie puede predecir la forma en que evoluciona la política.

En este trabajo dejo establecido que es posible hacer análisis sobre eventos cercanos, sobre todo si las características y circunstancias están definidas, lo que no ocurre para el 2028. No se sabe si se queda el PRM en el poder mediante una enorme repartición de prebendas a los electores o, en su defecto, gana la Fuerza del Pueblo o el PLD. Nada se descarta.

Por ahora lo que se observa es un PRM que está delante, pero con un porcentaje demasiado distante del 50%. Una eventual alianza entre las fuerzas opositoras, hacia la carrera presidencial del 28, evidentemente que da mayoría. Así lo establecen todas las investigaciones de opinión. Aparte del impacto sicológico que tendría esa concertación en el electorado nacional. Sin embargo, la posibilidad de ese acontecimiento aliancista es baja, por no decir remota.

Cualquier posible proyección de las distintas fuerzas políticas hay que hacerla en base a sus recursos internos y sus aspirantes presidenciales. El PRM parece tener en David Collado a su mejor activo, aunque nunca haya hecho un planteamiento de solución a los problemas. La gente lo acepta así. En esa boleta electoral, sin embargo, no se puede excluir a Carolina Mejía, quien cuenta con un gran apoyo de la militancia de esa organización. Ese es un problema que tiene el PRM por definir: David sería el candidato sí o sí, porque lo respalda el presidente bajo compromiso con los sectores de poder, pero nadie sabe cuál sería la respuesta de Hipólito Mejía, que fuera del PRM tiene a Danilo Medina a su mejor socio político.

Leonel llama a reflexionar sobre el proyecto de Ley de Libertad de ExpresiónPor otro lado, está la Fuerza del Pueblo, donde ya no se discute que Leonel Fernández sería su candidato presidencial, pero sería un grave error dejar fuera de esa boleta al actual senador capitalino, Omar Fernández, hijo del candidato, porque es un joven que ha demostrado que conecta muy bien con segmentos juveniles de ambos sexos. El rostro de omar le quita impacto al dato de que Leonel Fernández sería el aspirante presidencial de mayor edad.

En el PLD todo parece indicar que Gonzalo Castillo, con el apoyo de Danilo Medina, va por el carril de adentro. Gonzalo no deja de ser un hombre gracioso y con carisma, pero me da la impresión que no sería suficiente para pasar a una segunda ronda electoral. Si el PLD lograra adquirir a Carolina Mejía como compañera de boleta de Gonzalo sus posibilidades suben significativamente. Naturalmente, son datos que se inscriben en el campo de la especulación.

El panorama político, con miras al 2028, está indefinido. Al momento hay un escenario de segunda vuelta, que ni siquiera es definitivo. Y en caso de darse tampoco se pueden identificar las dos fuerzas que se disputarían el poder para el período 2028-2032.

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