OPINION

La difícil y polémica administración Trump

Involucrado de lleno en su quehacer presidencial, Donald Trump parece haber descuidado el frente interno.

Ahora, las dificultades económicas de Estados Unidos, unidas a la crisis en el estrecho de Ormuz y al costo de la guerra con Irán, colocan a su administración ante un escenario cada vez más complicado.

Sin la autorización congresional para determinadas acciones militares, el mandatario se habría colocado, según sus críticos, en una posición que pone a prueba los límites constitucionales del poder presidencial.

La participación estadounidense en el conflicto de Oriente Medio ha abierto precisamente ese debate, mientras también se cuestionan algunas de las declaraciones de Trump sobre Irán y la región.

Y precisamente —se ha planteado en distintos sectores— la estrecha relación política entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha tenido peso en las decisiones de Washington respecto al conflicto.

Sin embargo, cualquier valoración sobre quién ha influido más en esas decisiones corresponde al terreno del análisis político y no a un hecho establecido.

Mientras tanto, en el Congreso estadounidense crece el debate sobre los poderes presidenciales y sobre el alcance de las operaciones militares en Irán.

La Cámara de Representantes aprobó recientemente, por tercera vez, una resolución relacionada con los poderes de guerra y la continuidad de las operaciones militares, en una votación de 220-204, con el respaldo de siete republicanos junto a los demócratas.

También se ha mencionado la Enmienda 25 de la Constitución estadounidense en el debate político. Sin embargo, conviene precisar que su aplicación no constituye simplemente un mecanismo para que el Congreso “haga entender” al presidente hasta dónde puede llegar su poder.

La Enmienda establece un procedimiento específico para transferir temporalmente los poderes presidenciales cuando el presidente no pueda desempeñar sus funciones, con la participación del vicepresidente y del gabinete, y bajo determinadas condiciones constitucionales.

La factura del petróleo

En los corrillos del Congreso y entre analistas económicos se discute el elevado costo de la guerra y su impacto sobre las cuentas públicas. La Oficina de Presupuesto del Congreso ha estimado que el conflicto ha costado más de 38,000 millones de dólares y que mantener las operaciones podría representar entre 2,000 y 3,000 millones de dólares mensuales.

Pero la factura no termina en Washington.

La escalada del precio del petróleo y sus derivados golpea directamente a los consumidores estadounidenses. Las encuestas recientes reflejan que la inflación, el costo de vida y los precios de la gasolina se encuentran entre las principales preocupaciones de la población.

Una encuesta nacional de Marquette Law School, realizada entre el 2 y el 9 de septiembre, encontró que apenas el 19 % aprobaba el manejo de Trump sobre la inflación y el costo de vida; el 20 % aprobaba su gestión respecto a los precios de la gasolina y el 28 % su manejo de la economía.

El mismo estudio encontró que el 68 % de los encuestados esperaba que la inflación aumentara durante los próximos 12 meses, mientras solo el 12 % esperaba una disminución.

¿Y qué dicen las encuestas?

Aquí aparece otro dolor de cabeza para la Casa Blanca.

Los sondeos recientes muestran un deterioro de la percepción económica entre los estadounidenses y también un desgaste dentro de sectores republicanos.

Pew Research Center encontró en julio que el 60 % de los estadounidenses consideraba que las políticas económicas de Trump habían empeorado las condiciones económicas del país, mientras que entre republicanos y simpatizantes republicanos esa proporción había aumentado del 18 % en enero al 28 %.

El panorama político tampoco resulta cómodo para el Partido Republicano. La encuesta de Marquette de septiembre registró una ventaja demócrata de 50 % a 42 % entre votantes registrados en la denominada papeleta genérica para el Congreso, aunque se trata de una medición nacional y no de una predicción del resultado electoral.

Por eso, más que hablar de que Trump está “prisionero” de los demócratas, lo que muestran los datos es que la Casa Blanca enfrenta un ambiente político más adverso, con la economía, la inflación, el precio de la gasolina y la guerra con Irán ocupando un lugar central en las preocupaciones de los estadounidenses.

La gran pregunta, entonces, no es solamente qué ocurrirá en el frente externo, sino si la administración Trump conseguirá producir una mejoría perceptible en el bolsillo del ciudadano estadounidense.

Una reducción sostenida de los precios de los combustibles y una distensión en el conflicto con Irán podrían modificar el escenario económico. Pero, por ahora, las encuestas reflejan que el costo de vida sigue siendo uno de los principales dolores de cabeza de la administración.

Y cuando el bolsillo aprieta, hasta los discursos más encendidos comienzan a perder combustible.

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