Betancourt, Acción Democrática y la deuda de solidaridad con Venezuela

Hace 66 años, el 24 de junio de 1960, el dictador Rafael Leónidas Trujillo ordenó el atentado terrorista contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt en Los Próceres, Caracas.
Un carro bomba explotó al paso de su caravana. Betancourt sobrevivió con quemaduras en las manos y el rostro. Al día siguiente, con las manos vendadas, sentenció: “No me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida su mano ensangrentada la dictadura dominicana. Pero esa dictadura vive su hora pre agónica, son los postreros coletazos de un animal prehistórico incompatible con el siglo XX”.
Trujillo no se equivocó de enemigo. Betancourt encarnaba lo que él más temía: la democracia.
La Doctrina Betancourt y el aislamiento de Trujillo
Betancourt aplicó en 1960 su doctrina de política exterior: romper relaciones con gobiernos surgidos de golpes de Estado. Denunció a Trujillo ante la OEA. El 21 de agosto de 1960, todos los Estados miembros acordaron el rompimiento de relaciones diplomáticas con República Dominicana, más sanciones económicas y militares. Fue el golpe internacional que aceleró la caída del régimen, ajusticiado el 30 de mayo de 1961.
Pero la solidaridad de Betancourt no empezó ni terminó ahí.
Acción Democrática: refugio de los demócratas dominicanos
Bajo Betancourt, Acción Democrática convirtió a Venezuela en retaguardia de la libertad dominicana. Juan Bosch vivió exiliado en Caracas. José Francisco Peña Gómez se formó políticamente en ese ambiente. AD dio asilo, recursos, formación y contactos internacionales al PRD y a los luchadores antitrujillistas.
Esa solidaridad continuó con Carlos Andrés Pérez. En sus gobiernos 1974-1979 y 1989-1993, Venezuela fue garante de la transición dominicana. El Pacto de San José alivió nuestra crisis energética. La Internacional Socialista unió a AD y PRD como partidos hermanos. CAP respaldó las elecciones de 1978 que sacaron a Balaguer del poder por votos.
El resultado: una democracia dominicana con defectos, pero viable
Gracias a esa solidaridad, República Dominicana construyó una democracia plural, con alternancia real y elecciones competitivas. Imperfecta, con corrupción e institucionalidad débil, pero viva. El ejemplo de Betancourt entregando el poder a Leoni en 1964 fue espejo para nuestra transición.

Hoy nos toca pagar la deuda histórica
Así como ayer Venezuela fue solidaria con RD, hoy reclamamos solidaridad con el pueblo venezolano. Llevan 26 años de oprobios, corrupción sistémica y carencia de libertad. La misma revolución que dio asilo a criminales del trujillato ha destruido la democracia que Betancourt fundó.
Exigimos elecciones libres, transparentes y democráticas, sin presos políticos ni inhabilitados, con observación internacional. Reclamamos justicia contra los criminales que han desangrado a esa nación hermana, donde pasó los últimos días de su vida nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte.
Duarte murió en Caracas el 15 de julio de 1876, pobre, olvidado y exiliado, pero soñando con una América libre. La mejor forma de honrarlo es defender hoy la libertad del pueblo que lo acogió en su agonía.
Los dominicanos no podemos ser indiferentes. La democracia no se hereda, se defiende. Y hoy Venezuela nos necesita.
¡Democracia para Venezuela, justicia para sus víctimas, libertad para sus presos políticos!



