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Jefe y jurídico de la PN: pongan sus exequátur sobre la mesa y cállenle la boca al cuchicheo

Los organismos de inteligencia no están para mirar al techo: su deber es detectar, alertar y cortar de raíz lo que huele mal antes de que el presidente se entere por los pasillos.

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Tanto el director de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, como el consultor jurídico de esa misma institución, coronel Antonio del Carmen de los Santos, deberían poner sobre la mesa —sin rodeos— sus números de exequátur.

Así se acabaría de una vez y por todas, el cuchicheo que corre como pólvora dentro y fuera de la PN.

Porque lo que se comenta, en voz baja, pero cada vez con más fuerza, es que ninguno de los dos tendría título universitario: que el jefe no es ingeniero y que el consultor jurídico no sería abogado.

Mientras no hablen claro y presenten credenciales, la sombra de la duda seguirá creciendo… y en estos casos, el silencio también dice mucho.

Los organismos de inteligencia del Gobierno parecen estar de adorno. Su deber es filtrar, prevenir y alertar… no mirar para otro lado mientras se nombran incompetentes en puestos sensibles. Porque al final, como siempre, el que paga los errores es el pueblo.¿En qué país estamos, que cualquiera se inventa méritos y nadie verifica nada? ¿Eso es parte de la tan cacareada “reforma policial”? Porque si lo es, estamos peor de lo que prensábamos

Y hablando de “reforma”, que alguien vaya preparando las explicaciones: el día que este gobierno entregue el poder, más de uno tendrá que decir con claridad en qué se diluyeron los recursos. Porque hasta ahora, esa reforma no es más que un rótulo bonito para un fracaso evidente.

El ministro de Defensa estuvo en El Seibo supervisando daños por las lluvias, especialmente en los puentes. Bien. Pero la pregunta es: ¿y las soluciones dónde están?El puente sobre el río Soco, a la salida de El Seibo, es una bomba de tiempo. Con cualquier crecida, desaparece… y deja comunidades enteras incomunicadas. Eso no es un riesgo: es una tragedia anunciada.

Video: https://youtu.be/qjuEPr8SjL0

Realmente, la visita del ministro de Defensa sorprendió, porque quien debería estar al frente es Obras Públicas. Ese puente no necesita visitas, necesita acción urgente.

Eso no es un puente… es una trampa esperando víctimas.

Mientras tanto, el famoso puentecito del kilómetro 7, en la carretera El Seibo–Pedro Sánchez, lleva casi tres años en construcción. Tres años… para algo que debió resolverse en meses. Eso no es lentitud, es burla.

Y en las calles, la realidad es otra: agentes de la DIGESETT actuando como si fueran intocables, agrediendo ciudadanos por nimiedades. ¿Desde cuándo preguntar “qué hice” es un delito?

El respeto no se impone a golpes. El respeto se gana. Y aquí lo que hay es abuso, prepotencia y cero consecuencia.

Seguridad ciudadana… inexistente. Lo que sí sobra es maltrato policial. Y aún así, se llenan la boca hablando de democracia. Qué descaro.

A eso súmenle el caos del tránsito. Un desorden total. Entonces, la pregunta es obligatoria: ¿Cómo se llama esa “obra”?

Mientras tanto, el país grita. Asaltos, robos violentos, miedo en las calles. El Gran Santo Domingo está al rojo vivo: Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Oeste, Boca Chica… nadie se salva.

Y que no vengan con cuentos: un agente “cherchando” en una esquina o figureando en una calle no es policía de proximidad. Policía de proximidad es presencia real, contacto con la comunidad, escuchar y dar respuestas. ¿Eso se está haciendo? No. Rotundamente no.

La llamada “reforma policial” no ha traído mejoras. Ha traído más incapacidad, más abusos… y una delincuencia que anda suelta, haciendo lo que le da la gana.

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