
Tampa se negó a morir, resucitó en el duodécimo y ahora va por otro milagro; Milwaukee, con tres oportunidades de coronarse, prepara la fiesta
ST. PETERSBURG
¡Señores, aquí hubo de todo: jonrones, errores, carreras, nervios, drama y un final de película!
Los Rays de Tampa Bay estaban prácticamente con un pie en el cementerio. A tres outs de quedar eliminados y con los Cerveceros de Milwaukee oliendo a champaña, apareció el béisbol con su vieja maña: cuando parece que todo está decidido, alguien prende la mecha y manda el libreto al zafacón.
Tampa Bay se negó a morir.
Y lo hizo a lo grande.
Los Rays remontaron en la parte baja del duodécimo episodio para dejar tendidos a los Cerveceros, 4-3, evitando la barrida y obligando a un quinto partido. Milwaukee todavía manda 3-1 y conserva el control absoluto de la Serie Mundial, pero anoche dejó escapar una corona que parecía estar empacada y con boleto de regreso a Wisconsin.
Milwaukee sacó el champán… ¡pero no encontró el corcho!
La película parecía terminada cuando Cooper Pratt, el campocorto novato de los Cerveceros, desapareció la pelota por el jardín izquierdo-central en la parte alta del duodécimo.
¡Pum!
3-2 para Milwaukee.
Aquello parecía el golpe de gracia.
Los Cerveceros estaban a tres outs de celebrar el primer campeonato de la historia de la franquicia y tenían a los Rays contra las cuerdas.
Pero Tampa dijo: “¡Todavía no!”
Y ahí comenzó el corre-corre.
Junior Caminero llegó a primera por un error defensivo. Liam Hicks disparó sencillo y colocó corredores en las esquinas. Entonces Jonny DeLuca apareció con el batazo que empató las acciones 3-3.
De repente, el muerto comenzó a respirar.
Y cuando Milwaukee todavía estaba tratando de entender qué había pasado, Ben Williamson salió como bateador emergente y soltó un rodado hacia el jardín derecho.
Nick Fortes cruzó el plato.
¡Juego terminado!
4-3.
¡Se acabó la película para Milwaukee y se encendió nuevamente la luz en Tampa!
¡El que estaba muerto pidió otro inning!
Los Rays habían llegado al Juego 4 con la soga prácticamente al cuello.
Milwaukee dominaba 3-0 la serie y buscaba completar una barrida histórica.
Pero Tampa encontró oxígeno donde ya no parecía quedar ni una bocanada.
El triunfo fue apenas la primera victoria de los Rays en esta Serie Mundial y extendió su temporada por lo menos 24 horas más. Ahora tendrán que hacer lo que ningún equipo ha conseguido en esta situación: ganar tres partidos consecutivos después de estar abajo 3-0 en una Serie Mundial.
Eso no es remontada.
Eso es meterse en camisa de once varas y salir brincando.
Cooper Pratt: del héroe al espectador
Pratt fue una de las grandes figuras de Milwaukee.
El novato conectó cuatro imparables y se convirtió en el primer jugador novato en la historia de la Serie Mundial con cuatro hits en un partido en el que su equipo tenía la posibilidad de conquistar el campeonato.
Y cuando disparó el cuadrangular en el duodécimo, todo Milwaukee comenzó a saborear la gloria.
Pero el béisbol no firma contratos con nadie.
Pratt puso a los Cerveceros arriba 3-2.
Los Rays respondieron con cuatro hits en el episodio y terminaron celebrando.
Así de cruel puede ser octubre.
Aaron Ashby se fajó como un león
Mientras tanto, Aaron Ashby volvió a demostrar por qué el bullpen de Milwaukee ha sido una de las grandes armas de esta postemporada.
Ashby lanzó en la parte baja del noveno y retiró en fila a Jonathan Aranda, Junior Caminero y Liam Hicks para mandar el partido a entradas extras.
Además, extendió a 18 entradas consecutivas su racha sin permitir carreras en estos playoffs, estableciendo un récord de postemporada para un relevista.
Pero hasta los buenos brazos necesitan que la defensa y la ofensiva hagan su trabajo.
Y anoche, en el momento de la verdad, Milwaukee no pudo cerrar la puerta.
¡Caminero también puso su granito de arena!
Por Tampa, el dominicano Junior Caminero terminó de 5-1 y anotó una carrera.
No fue precisamente una noche para enmarcar en números ofensivos, pero estuvo metido en una de las jugadas que encendieron la remontada del duodécimo episodio.
Y eso es lo que cuenta en octubre:
no siempre importa quién bateó tres hits; a veces importa quién estaba parado en la base cuando comenzó el incendio.
La serie ahora cambia de temperatura
Milwaukee todavía está arriba 3-1.
Eso significa que los Cerveceros no perdieron la Serie Mundial. Perdieron una oportunidad de llevársela.
Y hay una diferencia enorme.
El quinto partido será esta noche en Tampa Bay, a las 8:00 p. m. ET. Si Milwaukee gana, se acabó el relajo y los Cerveceros serán campeones. Si Tampa vuelve a ganar, entonces la fiesta se muda nuevamente a Milwaukee para el Juego 6.
Los Rays, por supuesto, necesitan tres victorias consecutivas para escribir una de las remontadas más salvajes de la historia.
¿Imposible?
Casi.
¿Difícil?
¡Como subir el Pico Duarte en chancletas!
¿Muertos?
Todavía no.
Pero que nadie se equivoque: Milwaukee sigue teniendo la sartén por el mango.
Los Cerveceros dejaron escapar anoche una corona que ya parecía tener nombre y apellido.
Ahora tienen que regresar al terreno y demostrar que aquello fue solamente un susto.
Porque Tampa no está celebrando un campeonato.
Está celebrando que le regalaron otro día de vida.
Y en octubre, señores, un día puede valer una eternidad.
La base factual está contrastada con MLB: el Juego 4 terminó 4-3 en 12 entradas, Milwaukee sigue arriba 3-1 y el Juego 5 se disputa hoy en Tampa.



