Ucrania bajo fuego ruso y enredada en una nueva crisis política
Rusia golpea infraestructura estratégica

La guerra se intensifica, mientras Ucrania enfrenta ataques contra su infraestructura, riesgos en Zaporozhie y una nueva tormenta política que sacude al gobierno de Zelensky.
EUROPA
Las fuerzas rusas mantienen la presión sobre regiones de Ucrania con ataques contra infraestructura militar y logística.
El Ministerio de Defensa ruso informó de ataques contra instalaciones ferroviarias utilizadas para transportar suministros militares, así como contra posiciones de drones y otros objetivos.
La ofensiva se produce mientras Moscú y Kiev continúan intercambiando ataques de largo alcance y aumenta la preocupación europea por la extensión de la guerra.
Uno de los episodios más sensibles ocurrió el domingo, cuando un dron ruso alcanzó un tren de pasajeros cerca de la frontera entre Ucrania y Polonia.
Los 206 pasajeros resultaron ilesos, pero el ataque provocó una fuerte reacción de Kiev y de varios gobiernos europeos. El hecho adquirió especial relevancia porque poco antes había pasado por la zona un tren diplomático en el que viajaban el ex primer ministro británico Boris Johnson y otros representantes europeos.
Zaporozhie vuelve a encender las alarmas
La seguridad de la central nuclear de Zaporozhie continúa siendo uno de los mayores riesgos del conflicto.
El jefe de Rosatom, Alexei Likhachev, acusó a Ucrania de atacar camiones que transportaban combustible diésel destinado a mantener los generadores de emergencia de la planta, mientras el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) mantiene presencia permanente en las instalaciones.
La central, la mayor de Europa, no está generando electricidad y depende de sistemas de respaldo cuando se interrumpe el suministro externo.
Washington mira la reconstrucción
Mientras la guerra continúa, Estados Unidos y sus aliados también preparan el escenario económico para una eventual etapa de reconstrucción.
Ucrania enfrenta enormes necesidades financieras: solo mantener la guerra le cuesta al presupuesto estatal alrededor de US$190 millones diarios en 2026, sin contar las armas suministradas por sus aliados.
La reconstrucción de infraestructura, energía, transporte y vivienda será uno de los grandes desafíos de cualquier acuerdo de paz y una pieza central del futuro económico del país.
Crisis anticorrupción sacude a Zelensky
La guerra no es el único problema de Kiev. Una nueva crisis enfrenta al aparato de la Fiscalía con las instituciones anticorrupción.
El fiscal general Ruslan Kravchenko presentó su renuncia después de que NABU y SAPO investigaran a funcionarios de su oficina por un supuesto esquema de corrupción vinculado a centros de llamadas fraudulentos. Kravchenko, quien no ha sido acusado en ese caso, respondió acusando a las agencias anticorrupción de actuar contra su oficina.
El conflicto institucional escaló este lunes cuando Kravchenko afirmó haber firmado una notificación de sospecha contra Semen Kryvonos, director de NABU, por presunta falsificación de documentos. NABU y SAPO rechazan las acusaciones y sostienen que se trata de un nuevo intento de atacar la independencia de los organismos anticorrupción.
El presidente Volodymyr Zelensky, por su parte, pidió al Parlamento aprobar rápidamente la salida de Kravchenko como fiscal general.
Europa queda cada vez más expuesta
Los últimos acontecimientos muestran que la guerra de Ucrania continúa desbordando el campo de batalla.
Los ataques próximos a la frontera polaca, los riesgos alrededor de la central nuclear de Zaporozhie, la presión sobre la infraestructura energética y la crisis política interna aumentan la preocupación de Europa.
Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump ha pedido a Zelensky que detenga los ataques contra refinerías rusas, argumentando que la ofensiva está contribuyendo al encarecimiento y escasez mundial del diésel.



