¡Auxilio! Hedor de cloaca cunde en Puerta de Hierro

Vecinos denuncian aguas residuales a cielo abierto, malos olores y una planta de tratamiento fuera de servicio, mientras el problema amenaza con convertir el residencial en un foco de contaminación.
¡Auxilio!
En el residencial Puerta de Hierro, en Santo Domingo Norte, los vecinos no solo tienen que lidiar con la desaparición del agua potable en tres de sus principales calles, sino también con otro problema que les está haciendo la vida imposible, un hedor insoportable provocado por aguas cloacales que corren a cielo abierto.
Lo que antes era una vía utilizada por los residentes para caminar, respirar aire fresco y disfrutar de la tranquilidad de la zona, hoy se ha convertido, según denuncian moradores y dirigentes comunitarios, en una especie de canal de aguas negras, abandonado a su suerte y convertido en foco de malos olores.
Y aquí viene lo fuerte.
En esa calle se ha formado un enorme depósito de aguas negras, cloacales y malolientes que, de acuerdo con las denuncias de los comunitarios, termina desembocando en los humedales del río Isabela.
¡Agua negra para el río y aire podrido para los vecinos!
Los dirigentes comunitarios atribuyen el problema a la falta de una planta de tratamiento de aguas residuales en condiciones, ya que, según explican, la existente lleva alrededor de 30 años fuera de servicio.
Treinta años.
¡Sí, treinta!
Mientras tanto, las aguas residuales continúan buscando su propio camino, salen, se acumulan, se derraman por la vía y terminan llegando al río Isabela.
Y el residencial paga la factura con malos olores, contaminación y deterioro de su entorno.
¿Y la protección ambiental?
Aquí es donde la comunidad pregunta, y pregunta con razón: ¿De qué sirve hablar de protección ambiental, rescate de los ríos y preservación de los humedales, si frente a nuestras narices las aguas cloacales terminan corriendo hacia el río Isabela?
Porque una cosa son los discursos. Y otra muy distinta es lo que respiran diariamente los vecinos de Puerta de Hierro.
Mientras funcionarios, instituciones y autoridades hablan de recuperar nuestros recursos naturales, una cloaca parece estar haciendo exactamente lo contrario, llevando contaminación hacia uno de los principales sistemas hídricos de la zona.
Los moradores no están pidiendo un lujo. Están reclamando algo elemental,,, simplemente, agua potable, saneamiento, una solución definitiva al desbordamiento de las aguas residuales y un ambiente digno para vivir.
La comunidad de Puerta de Hierro está esperando respuestas. Y, sobre todo, está esperando que alguien se aparezca por allí, camine por esa calle y respire profundamente.



