¡Ley Mordaza para el pueblo, impunidad para los poderosos!
Mientras los narcotraficantes, los corruptos y sus protectores siguen encontrando puertas abiertas, el gobierno pretende cerrarles la boca a quienes denuncian. La libertad de expresión no puede convertirse en la próxima víctima de la impunidad.

Buenos días…
El narcotráfico es una de las peores plagas que carcome a la República Dominicana. Hay que perseguirlo, combatirlo y arrancarlo de raíz. Pero la guerra debe ser contra los narcotraficantes, los narcopolíticos, sus testaferros, sus cómplices y los funcionarios que les sirven de paraguas. No contra quienes los denuncian.
Por eso preocupa tanto la llamada Ley Mordaza impulsada por el gobierno del PRM. Una legislación que muchos perciben como una amenaza para periodistas, comunicadores, activistas y ciudadanos que se atreven a denunciar corrupción, narcotráfico e impunidad.
En República Dominicana sobra propaganda oficial y faltan resultados. Transparencia gubernamental hay poca. Castigos ejemplares a los corruptos, menos todavía.
El caso Coral y Coral 5G no puede venderse como la prueba definitiva de una cruzada anticorrupción. Saludamos la sentencia y esperamos que se mantenga firme en todas las instancias judiciales, pero no podemos ignorar que el expediente estuvo rodeado de intereses políticos y mediáticos desde el primer día.
La realidad es que gran parte de la población sigue sin confiar plenamente en un Ministerio Público que parece actuar con energía selectiva. Cuando se trata de perseguir ciertos casos, corre. Cuando se trata de otros, camina. Y cuando los implicados tienen demasiado poder, a veces ni siquiera arranca.
Lo más preocupante es que en ocasiones se percibe más severidad contra quienes denuncian que contra quienes delinquen. Esa es una señal peligrosa para cualquier democracia.
Y quede claro: no tenemos pruebas para afirmar que determinados periodistas o comunicadores estén vinculados al lavado de activos o al narcotráfico. Pero si existen expedientes, evidencias y acusaciones formales contra cualquier persona, que se investigue hasta las últimas consecuencias y que sea la justicia la que hable.
Apoyamos sin reservas la lucha contra el crimen organizado. Y si Estados Unidos posee expedientes sólidos contra narcotraficantes, funcionarios, exfuncionarios, legisladores, exlegisladores, militares activos o retirados, y políticos que hayan utilizado dinero del narcotráfico para comprar conciencias o financiar campañas, que los sometan a la justicia. El narcotráfico no tiene colores partidarios.
Estamos claros…
Ahora bien… Qué vergüenza que en este país haya que salir a las calles, cerrar carreteras y paralizar comunidades para exigir algo tan elemental como la protección de los bosques, los ríos, los arroyos y las fuentes de agua. Defender el medio ambiente no debería ser una lucha contra el gobierno… debería ser una prioridad del Estado.
Y hablando de vergüenza, hay organizaciones que se dicen defender los derechos humanos, que aparecen para algunas causas, pero guardan silencio cuando la Policía protagoniza hechos que estremecen la conciencia nacional. El caso del joven abatido en La Vega es uno de ellos.
Las imágenes son impactantes. Un muchacho con las manos levantadas, implorando por su vida. Un hecho que merece una investigación transparente, independiente y creíble.
Presidente Luis Abinader, ¿qué ocurrió ahí? ¿Por qué su gobierno se mantiene en silencio? Eso no puede despacharse con un simple informe policial. Un país que se define democrático no puede normalizar escenas que recuerdan los peores momentos de abuso de poder.
¿Esa es la reforma policial?
La delincuencia sigue golpeando a los ciudadanos, mientras aumentan las denuncias sobre actuaciones policiales que terminan generando más preguntas que respuestas.
Y la lista preocupa.
Primero, el caso del kilómetro 12 de la carretera Sánchez.
Después, los cinco fallecidos en La Barranquita, Santiago.
Ahora, el joven de La Vega.
En todos los casos se habló inicialmente de intercambios de disparos. Luego aparecieron videos, testimonios y evidencias que alimentaron dudas sobre las versiones oficiales.
Cuando la verdad termina llegando a través de los teléfonos celulares de los ciudadanos y no de las investigaciones oficiales, algo está fallando.
Y mientras tanto, el mundo sigue cambiando.
Los votos de las diásporas se están convirtiendo en factores decisivos en procesos electorales donde la izquierda y la derecha se disputan el poder voto a voto. Perú ya ofreció una muestra de esa realidad, y muchos observadores creen que fenómenos similares podrían repetirse en otros países de la región.
Y al cierre… El presidente Donald Trump lanzó un mensaje directo al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, exigiéndole mayor responsabilidad frente a la crisis en el Líbano. Un llamado que no debe caer en saco roto.
Porque mientras algunos hablan de paz, otros parecen empeñados en mantener abiertas las heridas de la guerra.
Presidente Trump, suerte en su intento de buscar una salida al conflicto de Ucrania. Porque, aunque muchos hablan de paz en público, da la impresión de que hay sectores internacionales que siguen apostando al negocio de la confrontación.



