Abinader aterriza en Nueva York y la diáspora lo recibirá con güira, tambores y “cuchillo afilado”

El presidente llega a la ONU con una agenda oficial cargada de paz y desarrollo, pero en el Bronx lo espera otra realidad: protestas, reclamos y el recuerdo del repudio que enfrentaron Balaguer, Leonel, Danilo y el propio jefe de Estado dominicano, en septiembre del 2024.
Por Plinio De Oleo
El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader Corona, llega este domingo a la ciudad de Nueva York para encabezar la participación dominicana en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Según la información oficial del Palacio Nacional, el mandatario pronunciará su alocución central el próximo miércoles, después del mediodía. Estará acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje; del ministro de Relaciones Exteriores, Víctor “Ito” Bisonó; y del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza.
Su agenda incluye la entrega del Primer Pasaporte Biométrico, la visita al centro cultural The People’s Theatre Project, el acto INDEX Somos Todos, la Iniciativa Escudo de las Américas y la Cumbre Anual de Concordia 2026.
Hasta ahí, la agenda oficial. La otra agenda, la de la calle, es la del repudio.
La poderosa población dominicana residente en Nueva York y estados vecinos, más de un millón de personas, con 239,271 votantes empadronados, se está movilizando para recibir al presidente con piquetes y protestas.
Una convocatoria que circula con fuerza llama a concentrarse hoy, a las 3:00 de la tarde, frente a Lehman College, 250 Bedford Park Blvd W, Bronx, NY 10468, para declararlo Persona No Grata por tantas promesas incumplidas a la diáspora y para expresar repudio a la corrupción, las drogas, la inseguridad y los escándalos.
UN CICLO QUE SE REPITE
Esta situación ya la vivieron otros presidentes.
Joaquín Balaguer, en los años 70, por la represión política e intolerancia de sus gobiernos, cuando 300,000 dominicanos en Nueva York protestaban frente a la ONU denunciando los crímenes de los 12 años.
La vivió Leonel Fernández, quien enfrentó en Nueva York el famoso “Repudio Total” en videos virales, acusado de ser maestro de la corrupción y la impunidad junto a Danilo Medina.
La vivió Danilo Medina, en febrero de 2020, cuando miles de dominicanos se concentraron en el Alto Manhattan para protestar por el fraude del voto automatizado y la suspensión de las elecciones municipales.
Hoy le toca al presidente Abinader y al PRM.
Al actual mandatario dominicano ya le tocó enfrentar un episodio similar en septiembre de 2024, cuando, frente a la escuela Juan Pablo Duarte, ubicada en la avenida Wadsworth, esquina calle 183, en el Alto Manhattan, fue recibido con un piquete de manifestantes que le vociferaban consignas como: “¡Vende patria!” y “¡Vendiste el país!”.
LAS QUEJAS REALES DE LA DIÁSPORA
Engaños inmobiliarios por 17 millones de dólares. La coordinadora de Acción Rápida, Dayanara Borbón, vocera de 323 dominicanos afectados, denunció que invirtieron más de 17 millones de dólares en apartamentos a la empresa INDISARD, en RD, y nunca fueron entregados.
El caso es tan grave que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, con apoyo del congresista Adriano Espaillat, emitió una alerta urgente a los neoyorquinos sobre estafas inmobiliarias dirigidas a la comunidad dominicana. Son los casos Nido, Guepardo y Paceo.
Estafas y altos precios en servicios consulares. Denuncian cobros paralelos al MIREX, servicios carísimos y filas de hasta 4 horas para renovar cédulas y pasaportes. Señalan que el Consulado no brinda la protección establecida en el artículo 5 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.
El calvario de pasaportes y cédulas. Tasas excesivas, pérdida de un día de trabajo y una Junta Central Electoral embargada en Nueva York y RD por una deuda de un millón de dólares con Latin Events por no-show.
Promesas incumplidas. Los 10 dólares para vuelos, pasajes baratos, viviendas a bajo costo y apoyo real a la comunidad. Solo discursos, cero hechos.
Abinader llega a la capital del mundo a hablar de paz y desarrollo sostenible. Pero, a pocas paradas de metro de la ONU, en el Bronx, su propia diáspora le recordará que el cuadro en el país es feo.
La historia se repite. Nueva York no perdona.



