PICANTE

¡Se movió la silla! Se va uno, llega otro… ahora veremos si el cambio es de verdad

Cruz Cruz sale de la Policía y Rodríguez García toma el mando. Cambiar al jefe es fácil, lo difícil será cambiar una institución llena de cuestionamientos, sombras y viejos problemas.

Buenos días…

Paradojas de la vida: el mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz llegó a la jefatura de la Policía sin promoción y se fue sin promoción. Llegó solo, sin acompañantes, y se marchó igual: pensionado y sin acompañantes. Entró como llegó… y salió como entró.

La Policía cambia de jefe, pero los problemas siguen uniformados. Rodríguez García recibe una institución llena de cuestionamientos, y él forma parte de ellos. Generales inquietos y una reforma que todavía no termina de salir del lodozal.

Sobre la destitución del mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz como director general de la Policía Nacional, fue una sorpresa para muchos… para nosotros no.

Creemos que duró demasiado: seis meses. El tiempo máximo, por ley, es de 2 años. Duró menos que una cucaracha en un gallinero.

Lo que se comenta en los pasillos policiales es que Cruz Cruz no pegó una y, para colmo, tenía a varios generales detrás de su cargo. Uno de ellos era precisamente su sustituto, Rodríguez García. Eso era un secreto a voces.

Ahora bien, Rodríguez García, como nuevo director de la Policía, tendrá que cuidarse hasta de su sombra. Y no porque las sombras sean malas, sino porque su historia no es precisamente un cuento de hadas.

Dejó sombras, primero en la AMET y posteriormente en la DIGESETT. Pero dejémoslo ahí por ahora. No hay que destapar todos los cajones el primer día.

Cruz Cruz se va, pero deja preguntas. Todavía no sabemos por qué, al igual que su antecesor, fue puesto en retiro “honroso”. Sin embargo, las auditorías realizadas en el hospital dejaron mucho que decir, y él nunca ofreció públicamente una explicación convincente sobre sus resultados.

Informaciones suministradas por fuentes allegadas a Cruz Cruz dan cuenta de que se lo llevó la comisión de reforma. Y posiblemente, también, el ecuatoriano. Pero, vivió como jefe un calvario, lleno de escándalos y desaciertos.

Pero, tranquilo, no desesperéis. Más adelante habrá detalles.

También se peleó con el comisionado. Pero la metida de pata que terminó pasándole factura fue aquella visita a Navarrete, en medio de una huelga, donde tuvo que ser sacado de la población bajo una lluvia de balas.

Lo advertimos entonces y lo seguimos advirtiendo ahora. La Policía necesita experiencia, profesionalismo y, sobre todo, honestidad.

La Policía necesita experiencia, y Rodríguez García la tiene. Eso nadie se lo puede discutir. Pero también tiene un pasado que debe ser revisado con lupa. No todo es color de rosa.

Hay asuntos relacionados con su gestión en la DIGESETT que merecen explicaciones. Y como nosotros no somos baúl de nadie, no vamos a cargar con los comentarios que hacen algunos generales activos y retirados. Que cada palo aguante su vela.

La reforma policial, mientras tanto, seguirá embarrada si no se hace una depuración seria, transparente y sin importar apellidos, rangos ni padrinos.

Atención, presidente Luis Abinader. Esa llamada “reforma policial” todavía no soporta una depuración transparente. ¿Y usted sabe por qué? Pregúntele al Ministerio Público. Ahí puede encontrar algunas respuestas que quizás no sean muy agradables.

La gente también espera el cambio de Faride Raful. Que la quiten o que la dejen, eso no altera absolutamente nada si no vienen medidas contundentes. En el horizonte, por ahora, no se perciben cambios favorables para la seguridad ciudadana.

Ojalá que, a partir de ahora, haya menos inseguridad y que los delincuentes sean quienes comiencen a mirar por encima del hombro.

Por cierto, la gente espera cambios de verdad en el tren judicial. Pero nada de ajedrez.

Y hay algo más: no quieren ver ni en postalita a la procuradora Yeni Berenice Reynoso por esos predios. Lamentablemente, para muchos sectores, Yeni Berenice se quemó.

La población espera un cambio radical en el Ministerio Público, porque, hasta ahora, la sensación que existe es que ha sido más de lo mismo, con distinto uniforme.

Mientras tanto, comunitarios de distintos sectores esperan que el nuevo jefe policial le declare la guerra sin cuartel al microtráfico.

Según aseguran, ese negocio juega un papel importante en la inseguridad nacional y está directamente relacionado con el incremento de la violencia, la criminalidad y los asaltos.

Ahí está uno de los grandes retos de Rodríguez García. La población quiere menos discursos y más resultados.

Bienvenido, Rodríguez García, como nuevo jerarca policial. Si lo hace bien, lo apoyamos.

Pero surge una pregunta interesante, de esas que no se responden con ruedas de prensa: ¿Podrá detener el enjambre de oficiales que están solicitando su retiro de la Policía Nacional?

Porque una cosa es cambiar al jefe… y otra muy distinta es cambiar la Policía.

¡Cógelo, Picante!

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