Los TV “olímpicos” pueden destapar una olla de grillos

Juan Hubieres dispara misiles en Bayaguana y Blanka Paloma lanza piropos con veneno contra los que viven de la pose, el figureo y el aguaje en las redes, mientras los problemas reales esperan sentados.
Buenos días…
¡Agárrese, que esto pica!

El Ministerio Público tiene la obligación de investigar hasta el último tornillo y llegar hasta donde tenga que llegar para determinar quiénes se llevaron, según la denuncia, 55 televisores “olímpicos” de la Villa Olímpica, allá en Bayaguana. Porque aquí hay algo que no cuadra.

Según denunciantes y comunitarios que hablan con temor a represalias, en el supuesto robo no solamente habrían participado delincuentes de fuera, sino que estos habrían contado con la colaboración de presuntos “socios” de dentro. ¡Ahí está el saoco!

No se llevaron un saco de banana. Dicen que fueron 55 televisores. Ni siquiera fueron aguacates. Fueron televisores. ¿Delincuentes importados con apoyo local? Y cuidado con aquello de que ya aparecieron los culpables. No están todos los que son ni son todos los que están. ¿Estamos claro?

Porque, según las denuncias, todavía faltarían los peces gordos. Y esos, cuando sienten que viene el anzuelo, saben esconderse mejor que nadie.

Juan Hubieres encendió la alarma y, desde entonces, siguen apareciendo señales. Pero, según nos cuentan comunitarios, algunos investigadores parecen haber descubierto una nueva técnica policial: mirar para otro lado cuando el asunto se pone caliente. ¡Qué comodidad!

Y que nadie se confunda: el Ministerio Público dirige la investigación, pero quienes hacen las pesquisas son los policías. Entonces, sin señalar a nadie y sin acusar a nadie sin pruebas, surge una preguntita de esas que incomodan: ¿Quién les abre la puerta a los delincuentes en Bayaguana?

Porque en Bayaguana las redes están que arden, los comunitarios están que echan chispas y la gente quiere saber qué está pasando.
Y mientras tanto, en estos casos, muchas veces terminan pagando los platos rotos: Las rabizas. Los de abajo. Los que tienen poca protección. Los que no tienen padrinos.
Y si la investigación llega hasta el fondo, esperamos que no se quede pescando solamente las sardinas, mientras los tiburones siguen nadando tranquilamente. ¿Se oye o no se oye?

Presidente Luis Abinader, mucha atención. El país quiere transparencia. Y cuando aparecen informaciones que involucran recursos públicos, contratos o decisiones administrativas, lo mínimo que puede exigirse es una explicación clara. ¿Escuchó…?
Se afirma que el Ministerio de Relaciones Exteriores dispone de un centro de convenciones y, sin embargo, tendría que alquilar otro por más de 15 millones de pesos. ¡Caramba! ¿Tenemos centro de convenciones o tenemos un centro para convenciones… alquiladas?
Que hablen los documentos. Porque los papeles tienen una mala costumbre: cuando se revisan bien, suelen contar la historia completa.

Y ahora aparece en escena Blanka Paloma Brava. Esta artista se ha convertido en una fiel seguidora de ¡Cógelo, Picante! y nos manda unos mensajes más calientes que el ají “Pipper X”.
Uno de esos picantes dice: “Nuestras comunidades exigen respuestas claras, un liderazgo comprometido con la verdad, la legalidad y, sobre todo, acciones concretas que impulsen el progreso ordenado de nuestras demarcaciones sin distracciones políticas”.
Pero Blanka Paloma no se detiene ahí. Agrega: “En cada provincia se debe avanzar con dignidad, priorizando el trabajo honesto y el fortalecimiento institucional para garantizar un futuro de prosperidad y justicia para toda la gente”.
Y aquí viene lo bueno. «El protagonismo en las redes sociales parece producir más efecto que ejecutar soluciones en áreas críticas como el tránsito, la seguridad ciudadana y las obras públicas paralizadas». Y eso no lo decimos nosotros. Lo escribió Blanka Paloma.
Y cierra su escenario, como una gran artista que es, con la frente en alto y un misil que hace vibrar a cualquiera: “Efectivamente, las comunidades exigen menos figureo y más ejecución real, destinando los recursos a obras que verdaderamente impulsen el desarrollo y el bienestar de la gente”.
Traducido al lenguaje de la calle: menos cámara, menos pose, menos aguaje y más trabajo. Porque gobernar no es vivir pegado a las redes sociales. Gobernar es meterse en el barro, enfrentar y resolver los problemas.
Y desde ¡Cógelo, Picante!, éxitos a Blanka Paloma y feliz estadía por República Dominicana.



