OPINION

Dos frentes del Tío Sam: reculó en Irán y venció en el patio trasero

Luego de salir de Vietnam con el rabo entre las piernas, Estados Unidos se cayó de espaldas en Irán y terminó con la columna vertebral fracturada.

Los cálculos salieron pésimos, es decir, se fundamentaron en las insinuaciones de la administración de Benjamin Netanyahu, que, al igual que Donald Trump, minimizó la capacidad de respuesta de Irán.

Muchos pensarán que Netanyahu orientó a Trump, pero este ignoró que estaba lidiando con un Estado persa y no con administraciones que suelen gobernar de rodillas.

Resulta evidente que Israel constituyó el peor consejero para Trump al involucrarlo en una guerra que amplió la brecha entre Estados Unidos y numerosos pueblos del mundo.

Quizás la administración Trump, en su búsqueda de la estatuilla del Premio Nobel de la Paz, haya descuidado el frente interno. Sin embargo, los acontecimientos políticos parecen tomar otro rumbo.

Con un Partido Republicano fragmentado y varios expresidentes de esa organización cuestionando su liderazgo, la ruta de los demócratas parece fortalecerse.

Ahora, más distante del Premio Nobel de la Paz y con los demócratas avanzando en el escenario interno, surge la gran interrogante: ¿cómo saldrá el presidente Donald Trump de este nuevo desafío político?

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