INTERNACIONALES

¡Oriente Medio arde! El alto el fuego se desmorona entre bombas y amenazas

Estados Unidos e Irán reanudan los ataques directos, Israel endurece su postura en Líbano y la frágil tregua se desvanece, reavivando el temor a una guerra regional de consecuencias imprevisibles.

En el Líbano protestan y exigen anular el pacto con Israel

ORIENTE MEDIO

El frágil alto el fuego en Oriente Medio parece haber quedado atrás. Estados Unidos confirmó nuevos bombardeos sobre objetivos militares en Irán, mientras Teherán respondió con ataques contra bases de despliegue de tropas estadounidenses en la región.

Y por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el nuevo acuerdo con Líbano como «un golpe estratégico contra Irán» y dejó claro que las tropas israelíes permanecerán en territorio libanés mientras persista la amenaza de Hezbolá.

Estados Unidos bombardea objetivos militares en Irán

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) difundió imágenes verificadas de los ataques aéreos realizados durante la noche contra instalaciones militares iraníes.

Los videos muestran aeronaves estadounidenses lanzando municiones de precisión contra varios objetivos estratégicos en el sur de Irán. Según el Departamento de Defensa, la operación alcanzó cuatro instalaciones clave, entre ellas depósitos de vehículos aéreos no tripulados (drones), arsenales de misiles y estaciones de radar ubicadas en las cercanías del estrecho de Ormuz.

Washington aseguró que la ofensiva fue una represalia por el ataque iraní con drones contra el buque mercante de bandera singapurense M/V Ever Lovely, incidente que, según la Casa Blanca, constituyó una violación del alto el fuego vigente.

 

Lo ocurrido confirma que el llamado alto el fuego nunca logró apagar el conflicto, apenas congeló momentáneamente una confrontación que sigue alimentándose de intereses militares, rivalidades geopolíticas y viejas disputas territoriales. Estados Unidos e Irán vuelven a intercambiar golpes, Israel mantiene la presión sobre Líbano y Hezbolá, mientras la diplomacia corre siempre detrás de los misiles. En Oriente Medio, cada acuerdo parece tener fecha de vencimiento y cada tregua termina siendo una pausa antes del siguiente bombardeo. La región continúa atrapada en un equilibrio inestable, donde un solo ataque puede desencadenar una escalada capaz de involucrar a varias potencias y ampliar aún más un conflicto que dista mucho de estar resuelto.

Las autoridades iraníes reconocieron daños en la zona de Sirik, incluyendo impactos sobre una torre de televisión que provocaron interrupciones temporales de las transmisiones. Analistas militares evalúan el alcance real de los daños ocasionados por los bombardeos.

Irán responde con ataques contra bases estadounidenses

En respuesta a la ofensiva estadounidense, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció ataques contra posiciones militares de Estados Unidos en Oriente Medio.

«En respuesta a la agresión, las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria llevaron a cabo ataques contra las bases de despliegue del ejército estadounidense en la región», informó la agencia iraní Tasnim citando fuentes militares.

La acción marca un nuevo episodio de confrontación directa entre Washington y Teherán, elevando nuevamente el riesgo de una escalada regional.

Netanyahu celebra el acuerdo con Líbano y desafía a Irán

Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el acuerdo marco alcanzado con Líbano como «un duro golpe para Irán».

El mandatario afirmó que Israel no retirará por ahora sus tropas del sur del Líbano, pese a que el acuerdo contempla un repliegue gradual.

«Lo más importante es que Israel permanezca en la zona de seguridad del sur del Líbano. Este es un logro fundamental y lo mantendremos mientras Hezbolá siga representando una amenaza para Israel», declaró Netanyahu, citado por el diario israelí Ynet.

Añadió que el pacto deja claro que Irán queda al margen de cualquier decisión sobre el futuro del territorio libanés.

El acuerdo prevé un retiro gradual de las tropas israelíes

El acuerdo marco, anunciado en Washington por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, junto con los embajadores de Israel y Líbano, establece un mecanismo para poner fin al conflicto y reforzar la soberanía del Estado libanés.

El documento contempla:

  • La retirada progresiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del territorio libanés.
  • El despliegue del Ejército libanés en las zonas abandonadas por las tropas israelíes.
  • El desarme de todos los grupos armados no estatales, incluido Hezbolá.
  • La creación de mecanismos de verificación y supervisión con respaldo de Estados Unidos.

Asimismo, el pacto identifica dos zonas piloto donde las fuerzas israelíes transferirán gradualmente el control al Ejército libanés, aunque sus ubicaciones no han sido reveladas.

Pese al acuerdo, las declaraciones de Netanyahu y los nuevos enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán evidencian que la tensión en Oriente Medio continúa lejos de disminuir y que el riesgo de una escalada militar regional sigue latente.

El Líbano estalla contra el acuerdo con Israel

En tanto que, el rechazo al acuerdo marco suscrito entre Líbano e Israel, con mediación de Estados Unidos, comenzó a sentirse en las calles. Desde la noche del viernes y durante la mañana de este sábado, miles de libaneses protagonizaron protestas en distintos puntos de Beirut para denunciar lo que consideran un intento de normalizar las relaciones con Israel y debilitar al Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá).

Las manifestaciones se concentraron en Ramlet al-Baida, los alrededores de la sede del Gobierno y varios barrios del sur de la capital, donde los participantes corearon consignas contra el acuerdo y exigieron su inmediata revocación.

En la zona de Salim Salam, grupos de manifestantes bloquearon importantes vías de circulación e incendiaron neumáticos en señal de protesta, mientras que en Mushrifiyah y otros sectores de los suburbios del sur de Beirut se realizaron multitudinarias sentadas para expresar el rechazo a cualquier negociación directa con Israel.

Los manifestantes sostienen que el acuerdo representa una cesión de la soberanía libanesa y denuncian que uno de sus principales objetivos es el desarme de Hezbolá, una condición que consideran inaceptable mientras persistan las tensiones con Israel.

Las protestas reflejan la profunda división política y social que ha provocado el pacto, cuyo contenido contempla, entre otros puntos, el fortalecimiento del Ejército libanés, el desarme de los grupos armados no estatales y la retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur del Líbano. Sin embargo, el creciente rechazo popular amenaza con complicar su implementación y añade un nuevo foco de incertidumbre a la ya explosiva situación en Oriente Medio.

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