¡Gaza llora! Una niña de 9 años y su padre ejecutados

Durante un supuesto vuelo de “reconocimiento”, fuerzas israelíes habrían matado a una niña de apenas 9 años y a su padre, además de causar heridas a otras seis personas, según las informaciones difundidas sobre el incidente.
La tragedia se suma a la interminable lista de víctimas palestinas registrada desde el 7 de octubre de 2023 y vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que la comunidad internacional no debería esquivar: ¿hasta cuándo puede hablarse de alto el fuego mientras continúan muriendo civiles?
El número de víctimas palestinas sigue creciendo, mientras las denuncias sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario se acumulan y reclaman investigaciones independientes.
Lo más preocupante es que, frente a semejante escenario, una parte de la opinión pública internacional parece haber desarrollado una peligrosa capacidad para acostumbrarse a las cifras de muertos.
Una niña de 9 años no es una cifra.
Un padre tampoco.
Son vidas humanas.
Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿existe realmente el mismo rasero internacional para juzgar las acciones de Israel que las de cualquier otro Estado?
¿O cuando se trata de Israel y de su primer ministro, Benjamín Netanyahu, las grandes potencias —incluido el Gobierno de Donald Trump— prefieren mirar hacia otro lado?
Porque cuando la justicia internacional se vuelve selectiva, deja de ser justicia.


