Legados que los historiadores silencian

Por Augusto Álvarez
A finales de la década de los 50, en la profundidad de nuestros campos, todavía circulaba la mota, moneda que equivalía a medio chele.
Para esa misma época, también se escuchaban a nivel nacional ritmos como la mangulina, el pambiche y el pri-pri, expresiones musicales que terminaron extinguiéndose, envueltas en la cultura del hambre y/o en nombre del ¡desarrollo!
El régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo hizo desaparecer la ñapa, ese pequeño regalo que los pulperos acostumbraban a dar a los niños cuando los enviaban a comprar. ¡Aunque tal vez fue una decisión propia de los comerciantes!
¿Silenciar a los escribidores, los ritmos citados y hasta la ñapa forma parte de la cultura del hambre?
Nunca se sabe, pues también trataron de silenciar el Jarro Pichao, el Guardia con el Tolete y la Gotera de Juana, expresiones que han sobrevivido como parte de nuestra cultura popular.


