ACTUALIDADNACIONALES

Génesis y crisis actual del sistema político-institucional de Perú

 

1. El Génesis: 2016, Punto De Quiebre

La crisis actual no empezó con Pedro Castillo ni con Dina Boluarte.

El inicio fue 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski ganó la presidencia con una bancada mínima y Fuerza Popular obtuvo mayoría absoluta en el Congreso. Ahí nació el “gobierno dividido permanente”: Ejecutivo débil + Congreso hostil. Desde entonces Perú tuvo 6 presidentes en menos de una década.

El Congreso descubrió que podía vacar presidentes por “incapacidad moral”, figura ambigua que se volvió arma política. Cayó Kuczynski, cayó Vizcarra, se suicidó Alan García acorralado, Merino duró 5 días, Castillo intentó un autogolpe y terminó preso, Boluarte fue vacada en octubre 2025, la reemplazó José Jerí con procesos judiciales y a él lo vacaron en febrero 2026 para poner a José María Balcázar de Perú Libre. Resultado: un modelo de gobierno parlamentario de facto donde el Congreso gobierna sin ganar elecciones.

 

2. El colapso de los partidos: atomización y transfuguismo

El sistema de partidos peruano nunca se institucionalizó. La alta volatilidad, la compra abierta de candidaturas, el carácter unipersonal de los partidos y el transfuguismo crónico dieron como resultado un Congreso disfuncional.

Hoy hay 43 partidos inscritos y 29 en proceso de inscripción para 2026. Pero es un espejismo. La regla electoral y las 700,000 firmas exigidas para inscribirse hacen casi imposible que surjan partidos nuevos reales. Sobrevivirán solo 6 partidos grandes: Fuerza Popular, APP, Avanza País, Renovación Popular, Perú Libre y los que tengan estructura. Paradoja 2026: más oferta electoral, pero menos partidos con vida, más grandes y más empoderados.

Los gabinetes reflejan el desastre: ministros sin filiación partidista porque los partidos no tienen cuadros técnicos. El Congreso no propone, no pacta, solo bloquea.

3. Lo que se vive hoy: el descrédito total

Nadie cree en el Congreso porque se lo ganó a pulso:

1. Corrupción: 85% de peruanos identifica al Congreso como la institución más corrupta del país +25 puntos desde 2022.

2. Desaprobación: El Congreso tuvo solo 7% de aprobación y 89% de desaprobación en 2023. En 2024 su confianza cayó a 4.7% y su representatividad a 2.8%.

3. Ilegitimidad: La ciudadanía lo ve como órgano de “ruido, intimidación y desprecio a las normas básicas de convivencia democrática”.

4. Los partidos están igual: solo 7% a 9% de nivel de confianza. Fragmentación extrema y seudoliderazgos personalistas.

5. Crisis electoral 2026: el fuego actual

4- Las elecciones de abril 2026 ya nacieron en crisis:

  • Fraude como narrativa: Fallas de la ONPE y la empresa Galaga dejaron 15 locales en Lima sin material electoral. Rafael López Aliaga grita fraude y ofrece $5,700 a quien le dé pruebas. OEA y UE descartan fraude, pero el daño a la legitimidad ya está hecho.
  • Fragmentación brutal: 35 candidatos presidenciales compitieron. Keiko Fujimori lidera
    con 16.9%, López Aliaga 12.7%, y Roberto Sánchez 11.9%. Nadie pasa del 20%. La segunda vuelta será entre minorías.
  • Bicameralidad riesgosa: Vuelve el Senado con 60 miembros + 130 diputados. En papel
    mejora representación regional. En la práctica, con 40+ partidos y sin mayorías, amenaza
    con más ingobernabilidad, bloqueos y clientelismo.

5. El seudoliderazgo: caudillos sin partido, partidos sin gente

El vacío lo ocupan figuras como López Aliaga, que habla de “insurgencia”, o Roberto Sánchez, heredero político de Castillo, que lo sigue llamando “presidente” desde prisión.

Son liderazgos que usan el partido como taxi, no como proyecto. Por eso Vizcarra y Boluarte gobernaron sin bancada.

La incertidumbre crecerá rumbo a 2026: los partidos intentan diferenciarse en una base fragmentada. Traducción: más inestabilidad y menos inversión.

6. ¿Salida o más crisis?

Hay dos escenarios para 2026:

  • Escenario 1: continuidad del caos
    Un Congreso conservador, pero fragmentado. Si el oficialismo logra pocos escaños, el Parlamento mantendrá el poder real y la inestabilidad seguirá. La bicameralidad agravará el bloqueo. 
  • Escenario 2: pacto mínimo
    Un acuerdo básico entre fuerzas políticas para garantizar gobernabilidad. Sin eso, el “parlamentarismo de facto” seguirá devorando presidentes.

CONCLUSIÓN

Perú vive un parlamentarismo salvaje sin partidos. El Congreso tiene el poder, pero 89% de rechazo. Los partidos tienen la boleta, pero apenas 7% de confianza. Los “líderes” tienen micrófono, pero no proyecto.

La génesis fue 2016, y desde entonces cada elección profundiza la fragmentación. El 2026 no apunta a renovación, sino a los mismos partidos, más fuertes… y con hasta 90% de desaprobación.

La gente no cree en el Congreso porque el propio Congreso le enseñó a no creer. Y mientras continúen las vacancias, el transfuguismo y las barreras como las 700 mil firmas para nuevos partidos, la democracia peruana seguirá siendo estructuralmente defectuosa.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba