INTERNACIONALES

Trump amenaza a Irán con una respuesta “cien veces más dura”; Ormuz convertido en polvorín

Washington endurece el pulso con Teherán, mientras aumentan los ataques contra buques y se aleja una salida negociada

WASHINGTON /ORIENTE MEDIO

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó nuevamente el tono de sus amenazas contra Irán y advirtió que, si la República Islámica ataca a Estados Unidos, la respuesta de Washington será “cien veces más dura”.

Trump sostuvo que Estados Unidos tiene capacidad para destruir prácticamente todo el país, aunque aseguró que esa no es su intención. Sus declaraciones se producen en momentos en que el conflicto mantiene prácticamente paralizado el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y las posibilidades de una salida diplomática siguen siendo inciertas.

“Podemos destruir todo el país”

En declaraciones a periodistas, Trump afirmó que Washington no pretende destruir Irán, pero advirtió que cualquier ataque iraní provocaría una respuesta de una magnitud muy superior.

El mandatario estadounidense también ha endurecido su posición sobre el estrecho de Ormuz, llegando a afirmar que próximamente podría declararlo “territorio de Estados Unidos”, una afirmación que no implica actualmente ningún cambio jurídico sobre la soberanía o jurisdicción internacional del estratégico paso marítimo.

Irán desafía a Washington

Teherán rechazó categóricamente las declaraciones estadounidenses y mantiene que el estrecho de Ormuz continuará bajo su control.

Autoridades iraníes han insistido en que cualquier decisión relacionada con la apertura del corredor marítimo dependerá de las condiciones que establezca Irán. Entre sus exigencias figuran el levantamiento de sanciones, el fin del bloqueo naval estadounidense, compensaciones por los daños de la guerra y la liberación de activos iraníes congelados.

La confrontación ha llevado el tránsito marítimo por Ormuz a niveles mínimos. Datos de seguimiento citados por Reuters muestran una caída dramática frente al promedio de más de 130 embarcaciones diarias que utilizaban la ruta antes de la guerra.

Otro buque atacado

La crisis dio otro peligroso salto el viernes 14 de agosto, cuando un buque de la compañía estatal emiratí ADNOC fue atacado mientras navegaba por el estrecho de Ormuz.

La empresa informó que no hubo heridos y que la situación quedó bajo control. El episodio constituye el tercer incidente que involucra embarcaciones de ADNOC en apenas una semana, aunque en este último ataque no se ha establecido oficialmente quién fue responsable.

ADNOC había informado previamente que 15 de sus buques habían sido atacados con misiles y drones desde el comienzo del conflicto, con un saldo de un tripulante muerto y otros 20 heridos.

Ormuz, bajo máxima tensión

El estrecho se ha convertido en uno de los principales focos de tensión de la guerra entre Estados Unidos e Irán.

La ruta constituye un paso estratégico para el comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. La reducción del tráfico marítimo ya está afectando los costos de transporte y aumentando la presión sobre los mercados energéticos internacionales.

El peligro no se limita al Golfo Pérsico. Los ataques contra embarcaciones y las amenazas de represalias han elevado el riesgo de que el conflicto termine extendiéndose a otras rutas comerciales estratégicas de Medio Oriente.

Yemen vuelve a entrar en escena

Mientras el pulso entre Washington y Teherán se intensifica, las fuerzas hutíes de Yemen, aliadas de Irán, también han incrementado sus operaciones.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó que las fuerzas yemeníes atacaron posiciones, armamento y buques vinculados con fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en la zona portuaria de Moca, en la provincia de Taiz.

Los hutíes aseguraron haber provocado destrucción y bajas entre las fuerzas adversarias, aunque esas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente. El puerto de Moca ya ha sido escenario de recientes ataques con misiles y drones, aumentando el temor a una nueva escalada del conflicto yemení.

La guerra amenaza las rutas comerciales

La actividad militar en Yemen añade presión sobre otro corredor marítimo fundamental: el mar Rojo.

Los ataques contra instalaciones energéticas y puertos vinculados con Arabia Saudí y las operaciones contra buques en el Golfo han creado un escenario en el que varias rutas comerciales internacionales enfrentan simultáneamente riesgos de seguridad.

La posibilidad de que Ormuz y el mar Rojo permanezcan sometidos a restricciones prolongadas mantiene en alerta a los mercados energéticos y a las grandes compañías navieras.

El “Abraham Lincoln” sale de escena

En paralelo, Trump confirmó que el portaaviones USS Abraham Lincoln será retirado de la zona de Medio Oriente y reemplazado por otro buque de similares características.

El relevo estará a cargo del USS George Washington, que ya se dirige hacia Medio Oriente desde el Pacífico. La Casa Blanca presenta el movimiento como una rotación planificada de fuerzas, mientras que el cambio ocurre después de crecientes cuestionamientos sobre la prolongada permanencia del Abraham Lincoln en la región.

El Abraham Lincoln llevaba más de 250 días desplegado y las informaciones sobre problemas de abastecimiento, condiciones de vida y desgaste de su tripulación provocaron cuestionamientos de legisladores y familiares de los marineros. El Pentágono, sin embargo, ha rechazado algunas de esas versiones y sostiene que las condiciones han sido exageradas.

Negociaciones congeladas

Mientras los buques se mueven y las amenazas aumentan, la diplomacia permanece prácticamente paralizada.

El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araqchi, confirmó que Teherán todavía no ha tomado una decisión para reanudar las negociaciones directas o indirectas con Estados Unidos.

Araqchi explicó que Catar y Pakistán continúan transmitiendo mensajes entre las partes, pero aclaró que ese intercambio no constituye una negociación formal. Teherán sostiene que el acuerdo previo fue violado y que la situación actual corresponde a una nueva etapa del conflicto.

Trump presiona; Irán resiste

La situación deja al Medio Oriente atrapado entre dos posiciones cada vez más alejadas.

Washington amenaza con intensificar la presión económica y militar, mientras Teherán condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz a una serie de concesiones estadounidenses. Al mismo tiempo, los ataques contra buques y las operaciones de las fuerzas aliadas de Irán en Yemen elevan el riesgo de una expansión regional del conflicto.

Por ahora, no hay acuerdo, no hay negociación formal reanudada y tampoco existe una fecha clara para la normalización del tránsito por Ormuz. El estrecho permanece convertido en el principal punto de presión de una guerra que amenaza con sacudir no solo a Medio Oriente, sino también al mercado energético y al comercio mundial.

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