PICANTE

¿Plan piloto en Moca? ¡El tránsito exige acción, no comedia

La DIGESETT anuncia experimentos en Moca, mientras Santo Domingo se ahoga en tapones; general Cruz Méndez, lo bueno se copia. ¡Cópielo!

 

Buenos días…

Hay cosas que, cuando se escuchan, parecen una comedia.

Escuchamos al director de la DIGESETT, general Pascual Cruz Méndez, hablar de un plan piloto en Moca. ¡Ave María Purísima! ¿Y por qué no comenzar un plan piloto donde el tránsito es un verdadero caos, Por ejemplo, en el Distrito Nacional o la provincia Santo Domingo? ¿Será que le teme a esa realidad?

Lo bueno se copia. Y aunque al hoy general Pascual Cruz Méndez, cuando era coronel, lo sacaron de la entonces AMET —él sabe muy bien por qué—, debería mirar hacia atrás y copiar lo que hizo quien fuera director de ese organismo, Frener Bello Arias.

Los planes pilotos para enfrentar el caos del tránsito deben comenzar en las principales ciudades del país: Distrito Nacional,  Santo Domingo, Santiago, San Francisco de Macorís, Barahona, Higüey y La Vega.

Fue precisamente en varias de esas ciudades donde Bello Arias puso en marcha sus operaciones, y todavía se recuerdan los cambios que produjo en el tránsito, reconocidos incluso por organismos internacionales.

Por eso, hablar de un plan piloto en Moca parece, sencillamente, una comedia.

¿Quiere un verdadero desafío, general? Comience en Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste, Santo Domingo Norte o en la parte norte del Distrito Nacional.

Diseñe un plan para agilizar el tránsito entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Norte o Santo Domingo Este, como lo hizo Frener Bello. Ataque también los nudos de la avenida 27 de Febrero, la 17, el Quinto Centenario y la avenida San Martín.

General Cruz Méndez: dele poder de actuación a uno de esos sargentos veteranos que tiene la DIGESETT y mándelo a Moca a enfrentar el caos. Eso sí. Instrúyalo para que aplique la ley sin mirar caras ni posiciones. A lo Frener Bello.

Y si no existen estudios actualizados, hágalos. Identifique los puntos críticos de las calles, avenidas, carreteras y autopistas, y coloque agentes donde realmente se necesita su presencia.

El tránsito se resuelve trabajando, no anunciando planes ni pronunciando discursos bonitos. Se lo reiteramos: lo bueno se copia.

La DIGESETT tiene una misión clara: primero prevenir y luego sancionar. Prevenir accidentes, evitar congestionamientos y ordenar la circulación. Y cuando alguien viole la ley, aplicar la ley, sin contemplaciones.

Menos anuncios. Más agentes en las calles. Menos planes de escritorio. Más acción. Porque mientras la DIGESETT anuncia planes pilotos, el Gran Santo Domingo sigue atrapado en un tapón permanente.

Mientras tanto, el mundo arde y la diplomacia sigue dormida. La situación internacional continúa siendo delicada.

Israel e Irán deben facilitar el trabajo de quienes realmente buscan una salida negociada. Y entre Rusia y Ucrania también hay que buscar una solución.

Esas guerras están dejando muerte, destrucción y enormes costos económicos. No solo a ellos, al mundo.

Algunos gobiernos europeos y la OTAN deberían entender que echar más combustible al fuego no necesariamente acerca la paz.

La diplomacia tiene que recuperar el protagonismo. Porque las guerras son muy fáciles de comenzar desde los despachos. Lo difícil es contar los muertos.

Mientras tanto, organismos como la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la OEA continúan exhibiendo, en numerosos conflictos, una preocupante incapacidad para hacer valer sus decisiones.

Se reúnen. Emiten comunicados. Aprueban resoluciones. Hacen llamados. Y después, la mayoría de las veces, nadie los cumple.

Entonces cabe la pregunta: ¿Para qué tanta institucionalidad internacional si, al final, los poderosos terminan haciendo lo que les da la gana? 

Es una pregunta incómoda, sí. Pero necesaria.

La frontera: demasiados rumores y muy pocas respuestas. Continúan llegando reportes sobre situaciones extrañas en la frontera dominico-haitiana.

Demasiadas denuncias. Demasiadas versiones. Demasiadas interrogantes.

La frontera no puede convertirse en tierra fértil para el contrabando, el tráfico y los negocios de grupos criminales, mucho menos si las denuncias sobre posibles complicidades de distintos sectores terminan siendo confirmadas.

Por eso la pregunta sigue sobre la mesa: Presidente Luis Abinader, ¿qué está pasando realmente en la frontera?

Porque cuando los rumores son demasiados, las denuncias se multiplican y las respuestas son tan pocas, algo no está funcionando como debería. Y eso, señor Presidente, también hay que cogerlo… ¡PICANTE!

 

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