El país se calienta… y el Gobierno parece no escuchar
Crisis en la Policía, tensiones en el PRM, frontera vulnerable y un caos vial que desborda la paciencia de los dominicanos.

Buenos días…
Lo que está ocurriendo en República Dominicana preocupa cada vez más. La temperatura política y social sigue subiendo, mientras la confianza de la ciudadanía en sus instituciones continúa bajando. Y cuando un pueblo deja de creer en quienes deben garantizar el orden y la seguridad, eso no es progreso… eso es una señal de alarma.
Mientras tanto, dentro del PRM se libra una batalla silenciosa por el control del partido y de las candidaturas para el 2028. Dirigentes oficialistas reconocen que las diferencias internas se profundizan y que las heridas comienzan a abrirse mucho antes del proceso electoral.
Algunos dirigentes, entre ellos Eduardo «Yayo» Lovatón, considerado uno de los presidenciables con mayor crecimiento dentro del oficialismo, estarían realizando esfuerzos para evitar que el PRM termine repitiendo la historia del viejo PRD, marcado por las divisiones internas. Paradójicamente, muchos de los protagonistas de aquellas luchas siguen hoy ocupando espacios de poder.
Y mientras el oficialismo pelea por el futuro, la oposición sigue caminando cada quien por su lado, incapaz de construir una estrategia común frente al Gobierno.
Nos cuentan que dentro del PRM existe un poderoso grupo decidido a imponer una precandidatura presidencial a toda costa. Muchos señalan hacia el equipo político del expresidente Hipólito Mejía, lo que mantiene la tensión en aumento dentro de la organización oficialista.
La Policía se desgasta por dentro. Más preocupante aún es lo que ocurre dentro de la Policía Nacional. Si el presidente Luis Abinader no interviene a tiempo esa institución, el costo político e institucional podría ser muy alto.
El malestar interno crece. Se habla de falta de liderazgo, de luchas por el poder y de una guerra silenciosa entre altos oficiales. En los corrillos policiales circulan versiones sobre aspiraciones a la Dirección General por parte de varios oficiales generales.
También continúa siendo objeto de cuestionamientos el mayor general Andrés M. Cruz Cruz, sobre quien pesan críticas por presuntas retaliaciones administrativas y por asuntos relacionados con su gestión como subdirector administrativo y financiero del Hospital General de la Policía, señalados en auditorías. Corresponde a las autoridades esclarecer cualquier señalamiento para evitar que las dudas continúen erosionando la credibilidad institucional.
¡San Cristóbal encendió la luz roja! Lo ocurrido en San Cristóbal constituye uno de los episodios más delicados de los últimos tiempos. Que familiares, amigos y vecinos del joven Miguel Antonio Lucas Valenzuela (Miguelito) llevaran su féretro hasta la sede de la Dirección Regional Sur de la Policía Nacional, como forma de protesta, envía un mensaje de profundo descontento social.
Más allá de las investigaciones que correspondan, la imagen es devastadora. Refleja el nivel de tensión existente entre sectores de la población y la institución encargada de preservar el orden público.
Mientras cada lunes se celebran reuniones de seguridad en el Palacio Nacional, encabezadas por el presidente Abinader junto a los altos mandos militares y policiales, muchos ciudadanos se preguntan dónde están los resultados que prometía la reforma policial.
La frontera no puede quedar en segundo plano. Y atención, presidente Abinader: no descuide la frontera con Haití. Diversos sectores de la zona fronteriza continúan denunciando movimientos ilegales de mercancías y actividades vinculadas al crimen organizado que requieren una vigilancia permanente.
Las autoridades tienen el desafío de reforzar los controles para impedir el tráfico ilegal de armas, drogas, vehículos, mercancías y la migración irregular, fenómenos que representan una amenaza para la seguridad nacional si no son enfrentados con firmeza.
El caos vial sigue sin freno. Y para terminar, una pregunta que cada día se hacen millones de dominicanos: ¿qué pasó con el plan para enfrentar el desorden del tránsito?
El caos vehicular se ha convertido en una pesadilla permanente. No importa la hora ni el lugar: tapones interminables, motociclistas violando las normas, imprudencias y una sensación de que las autoridades han perdido el control.
Presidente Abinader, recuerde: Gobernar no es solo anunciar planes. Gobernar es lograr que esos planes funcionen. Y hoy, lamentablemente, muchos ciudadanos sienten que el desorden sigue ganándole la batalla al Estado.
Y al cierre… Hay comunitarios que, con evidente sarcasmo, aseguran que al Gobierno hay que cantarle aquella vieja consigna: «¡Investigaciones, investigaciones… para qué, si al final los resultados siempre favorecen a los azulitos!». Dicen que se anuncian comisiones, se abren expedientes, se prometen investigaciones «caiga quien caiga»… pero, al final, casi nunca cae nadie. Y cuando eso ocurre una y otra vez, la desconfianza termina investigando más rápido que las propias autoridades.



