¡Los Bancos vive una pesadilla! Drogas, ruido y asaltos tienen comunidad acorralada
RD entre asesores de lujo, comunidades atrapadas por la delincuencia, reclamos desde Venezuela y viejas promesas anticorrupción, las preguntas siguen creciendo, mientras las respuestas escasean.

Buenos días.
Nos cuentan que hay exministros, legisladores, exlegisladores y hasta dirigentes políticos que cobran cientos de miles de pesos como «asesores» de la cooperativa de maestros. Si eso es cierto, estamos ante otro escándalo que merece ser explicado peso por peso.
Porque una cosa es asesorar y otra muy distinta convertir las cooperativas en refugios dorados para figuras políticas recicladas.
En Colombia también hay ruido. El presidente Gustavo Petro ha expresado objeciones y preocupaciones sobre el proceso electoral, pero lo cierto es que fueron los ciudadanos quienes acudieron a las urnas. Si Abelardo de la Espriella resultó ser el candidato más votado en la primera vuelta, ese es un hecho político que no desaparece porque no guste.
La democracia consiste precisamente en respetar el veredicto de las urnas, aunque no siempre favorezca a quienes están en el poder.
Y hablando de poder, hay quienes sostienen que buena parte de la izquierda latinoamericana enfrenta hoy el mismo problema que antes golpeó al PRD y ahora persigue al PRM. La creciente percepción de que ganar elecciones es una cosa y gobernar eficientemente es otra muy diferente. Parece no saben gobernar-
En República Dominicana el debate está servido. La población se queja del alto costo de la vida, de la inseguridad, de los apagones, de los problemas en los servicios públicos y de una sensación creciente de deterioro en áreas fundamentales de la vida nacional.
Por cierto, atención presidente Luis Abinader. Líderes comunitarios, dirigentes religiosos y actores políticos de distintas tendencias denuncian una situación alarmante en la comunidad de Los Bancos, en San Juan de la Maguana.
Hablan de drogas circulando abiertamente, de asaltos frecuentes, de carreras clandestinas de motocicletas, de conflictos violentos vinculados a puntos de venta de sustancias ilícitas y de una convivencia cada vez más difícil para los ciudadanos que intentan vivir en paz.
También se denuncia una contaminación sónica permanente que, según residentes, impide incluso descansar durante la noche.
Más preocupante aún son las acusaciones de supuesta indiferencia o falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades responsables de garantizar el orden público.
Si estas denuncias tienen fundamento, merecen una investigación seria y urgente. Porque cuando el Estado pierde presencia, otros ocupan el espacio. Y quienes terminan pagando las consecuencias son siempre los ciudadanos honestos.

Desde Venezuela también llegan quejas. Dominicanos radicados en ese país afirman sentirse olvidados por las autoridades de su nación. Recuerdan que durante décadas Venezuela fue un importante aliado de la República Dominicana y que miles de dominicanos encontraron allí oportunidades de trabajo y progreso.
Hoy muchos consideran que sus reclamos no reciben la atención que merecen. Son voces que quizás no ocupan titulares todos los días, pero que siguen esperando ser escuchadas.
Y como si faltaran temas para el debate, siguen circulando especulaciones sobre los acuerdos migratorios y de seguridad entre República Dominicana y Estados Unidos.
Las teorías abundan, los comentarios vuelan y los rumores corren más rápido que las aclaraciones oficiales.
Por eso, en lugar de chismes y versiones encontradas, lo que hace falta es transparencia. Mientras más clara sea la información, menos espacio habrá para las especulaciones.
Y ya que hablamos de política, algunos dirigentes perremeístas recuerdan que la presidencia del PRM será una batalla tan interesante como cualquier elección nacional. Hay quienes consideran que el liderazgo del partido debe surgir de una relación estrecha con las bases y no únicamente del poder institucional. Ese debate apenas comienza.
Y para cerrar, una pregunta que sigue esperando respuesta: ¿Qué ha pasado con los expedientes de presuntos actos de corrupción que, según informó en su momento Milagros Ortiz Bosch, fueron remitidos al Ministerio Público?
Porque los anuncios se hicieron. Las denuncias se presentaron. Los titulares se publicaron. Pero la ciudadanía todavía espera resultados. Y en política, el tiempo suele ser el mejor amigo del olvido.
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Al cierre…
Corre con fuerza la información de que en San Pedro de Macorís apresaron a un joven, sobrino de un reconocido dirigente de los derechos humanos, y poco después apareció muerto en un supuesto «intercambio de disparos». La pregunta cae sola: ¿cómo pasa de detenido a muerto?
Presidente Abinader, ese caso huele demasiado mal para dejarlo pasar. Ordene una investigación seria antes de que otro expediente termine archivado entre excusas y versiones contradictorias.
Y que nadie maquille los números. Si fue una muerte a manos de agentes del Estado, que la incluyan en las estadísticas. Porque la transparencia no puede ser selectiva ni la verdad llevar uniforme.



