OPINION

El Moreno, del ingenio a líder revolucionario


Por Augusto Álvarez

El pragmático dirigente de una organización marcada por la lucha nació y creció en el mismo corazón donde se produce la materia prima de cualquier proceso revolucionario: la clase obrera.

 Ahí se forjó Maximiliano Gómez, hijo natural de San Pedro de Macorís.

En la fragua donde se templa el material de la historia, en el vientre mismo del movimiento obrero, nació en 1943 El Moreno, marcado desde temprano por el ambiente combativo de la industria azucarera y por un sector como la barriada de Miramar, precisamente donde el pueblo respaldó los movimientos que él, más tarde, elevaría de nivel político y revolucionario.

El Moreno fue un líder natural, templado en la cotidianidad, antes, durante y después de la insurrección de Abril. Luego llegaron la prisión, la estrategia, el exilio, la distancia, Francia, la traición y finalmente la muerte.

¿Cómo ocurrió realmente? No tenemos espacio para especular. Su organización, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), es la que debería desenterrar las verdades que aún flotan entre Bruselas y quienes estuvieron cerca de él, mientras se ignoraba la mirada del águila imperial y el olfato del K-9.

Cayó Maximiliano Gómez, El Moreno, pero dejó sembradas sobre la tierra que lo vio nacer semillas de dignidad, ejemplo y defensa de la soberanía nacional.

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