El triple impacto de la derecha en Perú y Colombia

Los recientes procesos electorales celebrados en Perú y Colombia parecen confirmar una tendencia política que viene ganando terreno en América Latina: el fortalecimiento de sectores conservadores y de derecha en escenarios marcados por la polarización y el desgaste de los gobiernos tradicionales.
Naturalmente, la democracia exige respetar las reglas del juego, y entre ellas figuran las segundas vueltas electorales cuando ningún candidato alcanza la mayoría requerida. Sin embargo, más allá de su función institucional, estas segundas rondas suelen convertirse en escenarios de intensas negociaciones, alianzas de última hora y reacomodos de fuerzas políticas y económicas que terminan inclinando la balanza.
En Colombia, el candidato Abelardo de la Espriella salió fortalecido de la primera vuelta y ya comienza a mover sus fichas de cara al balotaje. Sus conversaciones con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa han sido interpretadas por algunos observadores como una señal de la posible articulación de un bloque político regional con posiciones coincidentes en materia de seguridad, economía y relaciones internacionales.
Sin embargo, para el presidente Gustavo Petro todavía es prematuro sacar conclusiones. El mandatario colombiano conserva capacidad de influencia sobre importantes sectores sociales y políticos, y la segunda vuelta será una batalla completamente distinta a la primera.
La situación colombiana sigue siendo compleja y podría tornarse aún más delicada si aumentan las tensiones entre el oficialismo y la oposición durante las próximas semanas. Lo ocurrido en la primera ronda no garantiza el resultado final.
Mientras tanto, en Perú el panorama tampoco está definido. El país vuelve a vivir una campaña marcada por la incertidumbre, la fragmentación política y la profunda división de su electorado.
Allí, Keiko Fujimori parece encontrarse ante una oportunidad histórica. Después de varios intentos fallidos por alcanzar la Presidencia de la República, muchos analistas consideran que podría estar más cerca que nunca de lograr su objetivo.
Tras años de derrotas, recursos invertidos y batallas políticas, no pocos creen que julio podría ser el mes en que Keiko finalmente grite: ¡Bingo!
Lo cierto es que tanto en Colombia como en Perú la lucha por el poder está lejos de concluir. La derecha avanza, la izquierda resiste y millones de ciudadanos siguen esperando respuestas a problemas que ningún color político ha logrado resolver plenamente.



