OPINION

Héctor Lachapelle Díaz, el general que puso su uniforme al servicio de la constitucionalidad

El mayor general retirado fue jefe de Operaciones del Gobierno Constitucionalista durante la Revolución de Abril de 1965 y una de las figuras militares más destacadas de aquella gesta patriótica

Por Augusto Álvarez18

La República Dominicana pierde a uno de los militares que dejaron su nombre marcado en una de las páginas más intensas de su historia contemporánea.

El mayor general retirado Héctor Enrique Lachapelle Díaz, protagonista de la Revolución Constitucionalista de Abril de 1965, falleció el domingo a los 87 años.

Lachapelle Díaz no fue un militar más. Su nombre quedó ligado a la lucha por el restablecimiento del orden constitucional interrumpido por el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch en septiembre de 1963.

Durante la Revolución de Abril desempeñó una de las posiciones militares, de mayor responsabilidad: jefe de Operaciones del Gobierno Constitucionalista de la República en Armas, encabezado por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Su trayectoria comenzó mucho antes de las jornadas de abril.

Nacido en Villa Altagracia, hoy provincia San Cristóbal, en 1939, e ingresó en 1957 como cadete a las filas del Ejército Nacional. Para 1962 ya se desempeñaba como profesor de la Academia Militar Batalla de las Carreras, donde comenzó a desarrollar otra de las facetas que marcarían su vida: la enseñanza militar.

Un oficial formado para la guerra

Como primer teniente, Lachapelle recibió entrenamiento militar especializado en Fort Gulick, en la antigua Zona del Canal de Panamá, en 1963. Posteriormente impartió enseñanza en esa misma institución.

Su preparación y experiencia lo convirtieron en un oficial con una sólida formación táctica, cualidad que posteriormente tendría un peso determinante en los acontecimientos de 1965.

Durante el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch ostentaba el rango de capitán de la Fuerza Aérea Dominicana. Invitado por el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, formó parte del grupo de oficiales que intentó impedir el derrocamiento del presidente constitucional. Después del golpe, continuó vinculado a los esfuerzos militares encaminados a recuperar la constitucionalidad.

Abril de 1965: el salto a la historia

El 24 de abril de 1965 comenzó una insurrección militar que rápidamente se transformó en una revolución popular y, posteriormente, en una guerra patria tras la segunda intervención militar estadounidense del siglo XX.

En aquel escenario, Lachapelle Díaz asumió la jefatura de Operaciones del Gobierno Constitucionalista. Desde esa posición tuvo bajo su responsabilidad importantes decisiones militares durante el conflicto.

La Comisión Permanente de Efemérides Patrias ha resaltado, precisamente esa condición, al definirlo como el jefe de operaciones del Gobierno Constitucional de la República en Armas y destacar que desde su puesto de combate defendió la constitucionalidad, la democracia y la soberanía nacional.

Su actuación durante la guerra lo convirtió en uno de los oficiales constitucionalistas más reconocidos de aquella generación.

Militar, educador e historiador

Terminada la guerra, Lachapelle Díaz continuó desarrollando una extensa carrera militar. También fue agregado militar de la República Dominicana en Bélgica, Holanda, México y Ecuador, mientras avanzaba hasta alcanzar el rango de mayor general del Ejército Nacional.

Pero su legado no quedó limitado al uniforme.

Fue también educador e historiador, dedicado al estudio de acontecimientos y protagonistas de la historia dominicana. Su interés por preservar la memoria de la Revolución Constitucionalista y de sus protagonistas lo llevó a desarrollar una importante labor intelectual.

Su figura quedó particularmente vinculada a la memoria del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, uno de los principales líderes militares de la lucha constitucionalista.

“Hijo Meritísimo de la Patria”

En reconocimiento a su trayectoria, el Senado de la República aprobó en el año 2013 una resolución mediante la cual declaró a Héctor Enrique Lachapelle Díaz “Hijo Meritísimo de la Patria”.

La resolución destacó sus aportes al proceso democrático dominicano y su contribución docente, histórica y cultural a las Fuerzas Armadas y a la sociedad. El Senado también lo definió como un ciudadano y soldado ejemplar, con una brillante carrera militar y una hoja de servicios a la patria y a la institucionalidad nacional.

Un reconocimiento a los 60 años de Abril

En el 2025, al conmemorarse el 60 aniversario de la Revolución Constitucionalista, la Comisión Permanente de Efemérides Patrias volvió a rendirle homenaje.

En esa ocasión, la institución destacó su papel como jefe de Operaciones y le entregó la Bandera Nacional y la Medalla Conmemorativa del 60 Aniversario de la Revolución Constitucionalista. El homenaje tuvo un significado especial porque Lachapelle llevaba años apartado de la vida pública.

Se marcha un protagonista de Abril

Con la muerte de Héctor Lachapelle Díaz desaparece uno de los protagonistas militares de la Revolución de Abril de 1965.

Su vida estuvo marcada por el Ejército, pero también por la defensa de la memoria histórica. Fue oficial, comandante, instructor, historiador y protagonista de una guerra que todavía forma parte de los grandes debates sobre democracia, soberanía y constitucionalidad en la República Dominicana.

Lachapelle perteneció a una generación de militares que, en abril de 1965, decidió tomar las armas en defensa de la Constitución.

Por eso, más allá de su rango de mayor general, su nombre quedó asociado para siempre a una causa: la lucha por el retorno de la constitucionalidad dominicana.

A los 87 años, Héctor Lachapelle Díaz se marcha físicamente, pero deja detrás una página escrita con uniforme, fusil, libros y memoria en la historia dominicana.

Se fue el general. Queda el legado del constitucionalista.

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