OPINION

RD: entre la humillación y la entrega de la soberanía

Por Augusto Álvarez

¿Aún vendrán más sorpresas? Claro que sí. Faltan muchas cosas por ver. Por ejemplo, ¿rebautizarán la Plaza de la Bandera con el nombre de Donald Trump? Posiblemente, la calle El Conde y hasta el Malecón estén también en la mira del Águila Imperial.

¿Qué sigue? ¿Ser más agresivos en el apoyo de la administración del presidente Luis Abinader y del PRM a los deseos de Donald Trump de ocupar Venezuela? Ya se ha planteado que la base de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas sean puestos a disposición de Estados Unidos, y ahora, con Cuba, la historia parece seguir la misma receta.

Cuba y la presión de Washington

Mientras el presidente Luis Abinader parece recibir la orden de estrechar aún más el cerco sobre Cuba, en un esfuerzo combinado con el mandatario norteamericano, surge una pregunta inevitable: ¿a quién apunta ahora Washington? ¿Al Golfo de México? ¿También pretende asumir el mando policial en Colombia?

Esa es la realidad que tenemos delante: una creciente dependencia que, antes de cualquier anexión que jamás será proclamada oficialmente, deja ver sus sombras con cada amanecer.

Y así, entre decisiones, silencios y concesiones, la República Dominicana podría terminar despertando de una pesadilla para encontrarse dentro de otra: la pesadilla de Trump.

 

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