Bosques dominicanos: de reforestados a arrasados
Río Boyá y Loma Managua: devastación con padrinos… y una oposición ciega, sorda y muda

Buenos días…
Si Jesucristo -y una oposición que hoy parece evaporada- no meten la mano, los bosques de la República Dominicana van directo a una tragedia histórica. Un espejo peligroso de lo que ya ocurrió en Haití: lomas peladas, ríos agonizando… y un país sediento.
*****
La pregunta cae por su propio peso: ¿Este era el “cambio” que prometieron el Partido Revolucionario Moderno y Luis Abinader? ¿Y la oposición? Bien, gracias… callada ante lo que ya muchos califican como crímenes ecológicos.
*****
Porque esto no empezó ayer. En tiempos de Danilo Medina, su jefe de seguridad, Adán Cáceres Silvestre, fue señalado por cerrar accesos al río Boyá con alambre de púas y por dañar su entorno. ¿Resultado? Silencio. Impunidad.
*****
Hoy, bajo el gobierno del PRM, el nombre que resuena es el del mayor general retirado Ramón Antonio Guzmán Peralta. Se le vincula con la depredación de zonas boscosas en Gonzalo, afectando directamente el río Boyá. ¿Respuesta oficial? La misma: silencio.
*****
Y cuando el silencio es la respuesta… la sospecha crece.
*****
Pero hay más de Guzmán Peralta, quien tampoco ha explicado el crecimiento de su patrimonio tras su paso por la DIGESETT y la Policía Nacional. Ni de dónde salieron los recursos para convertir su finca en Monte Plata en todo un “paraíso”.
*****
Y en un gobierno de Abinader que se vende como transparente… nadie pregunta, nadie investiga.
*****
Ahora aparece otro nombre: Un tal apellido Ruiz. Comunitarios lo señalan como depredador del río Boyá, con supuesta influencia en el Ministerio de Medio Ambiente y vínculos políticos.
¿Investigación? Tampoco.
*****
Las autoridades parecen más ocupadas mirando las lomas peladas de Haití… que evitando que la historia se repita en suelo dominicano.
*****
En Loma Managua, lo “legal” se desmonta a escondidas. Lo de Loma Managua no es un caso aislado. Es el retrato del colapso ambiental dominicano. De pulmón verde… a tierra en venta. De reforestación… a depredación.
*****
Pero allí algo no cuadra. Cuando la comunidad y los ambientalistas alzaron la voz, las cercas empezaron a caer. Y ahí surge la pregunta incómoda: Si todo era legal… ¿por qué desmontarlo a la carrera?
*****
En Bayaguana ya no se susurra: se dice claro. Terrenos en Loma Managua se habrían vendido hasta por 300 mil pesos. Ahora que el escándalo estalló, la pregunta es inevitable: ¿Quién se quedó con ese dinero?
*****
El dinero no desaparece. Siempre termina en manos de alguien.
*****
Durante días vendieron la versión de que todo estaba en regla: permisos, papeles, legalidad…
*****
Pero bastó la presión social para que empezaran a recoger alambres como quien borra pruebas.
*****
Y eso tiene una sola lectura: algo huele muy mal. Cuando algo es legal, no se desmonta en silencio.
*****
En Bayaguana no hay ingenuos. Y las preguntas siguen en el aire:
- ¿Quién autorizó repartir terrenos en una zona protegida?
- ¿Quién estaba cobrando por ellos?
- ¿Quién va a dar la cara ahora?
*****
Porque las cercas no se levantan solas. Alguien las manda a poner. Alguien se beneficia.
*****
Y mientras tanto, autoridades locales y provinciales… mudas. Esto significa que en Loma Managua y río Boyá no solo hubiera depredación… sino también lenguas desaparecidas.
*****
Y cambiando de temas… hay cuentas que no cuadran. Un dato que no debe pasar por alto: Durante la gestión de Eduardo Alberto Then se destituyeron más de 300 policías por faltas graves. Luego, bajo la gestión de Guzmán Peralta, La mayoría de ellos habrían sido reintegrados. ¿Qué pasó ahí?
*****
Y ya que hablamos de transparencia, sería más que oportuno que el presidente Luis Abinader ordene auditorías en organismos policiales que manejan fondos Estado, como:
- Politur
- DIGESETT
- IPE
- y el Hospital Docente de la Policía
*****
Porque, según se comenta… allí siguen ocurriendo cosas que no cuadran. Y en el centro médico, por ejemplo, algo huele muy feo.



