PICANTE

Misiles afuera, delincuencia adentro y autoridades en modo avión

El mundo tiembla por las guerras, mientras en República Dominicana la inseguridad, el desorden y el descrédito institucional siguen avanzando sin que nadie parezca tener el control.

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Mientras los políticos del mundo hablan de paz, los generales siguen moviendo misiles. Hoy, los dos puntos más explosivos del planeta están en el Golfo Pérsico y en la guerra entre Rusia y Ucrania. Un disparo mal calculado podría disparar el precio del petróleo, golpear la economía mundial y encender un conflicto de dimensiones impredecibles.

El temor ya no es únicamente económico. El miedo es que un error, una represalia fuera de control o una decisión desesperada termine arrastrando a varias naciones a una confrontación de consecuencias incalculables.

Pero bajemos a nuestra realidad. Aquí, algunos dirigentes comunitarios denuncian que cualquier ciudadano que salga a las calles corre el riesgo de ser atracado. Los delincuentes aparecen por todas partes y, según la percepción popular, tienen la extraña habilidad de desaparecer cuando se acercan los agentes encargados de perseguirlos.

Y van más lejos. Aseguran que muchos de los planes anunciados para enfrentar la delincuencia existen más en los discursos oficiales que en las calles. Citan como ejemplo las famosas cámaras corporales prometidas para los agentes policiales.

La gente pregunta dónde están. Porque en los barrios no se ven. Ni en los destacamentos. Ni siquiera, dicen en tono de burla,  en los centros espiritistas.

Después de tantos anuncios, la delincuencia sigue creciendo, las denuncias de abusos policiales continúan y los cuestionamientos sobre los llamados «intercambios de disparos» siguen apareciendo sin descanso.

Ya hasta en chercha hay quienes dicen que habrá que pedirle al presidente estadounidense Donald Trump que investigue los famosos «intercambios», porque aquí nadie parece interesado en aclarar los casos que generan sospechas y controversias. Qué vergüenza.

Y los motociclistas siguen ocupando titulares. Las competencias clandestinas continúan desarrollándose con un descaro impresionante. Se realizan apuestas de miles de pesos, se bloquean vías y, según numerosas denuncias, los organizadores operan sin mayores obstáculos. La pregunta es simple: ¿dónde están las autoridades?

La Policía parece navegar sin rumbo. La DIGESETT luce desbordada. Y el INTRANT sigue acumulando críticas por su incapacidad para imponer orden en las calles.

Y hablando de la Policía… Da la impresión de que el presidente Luis Abinader ya no revisa las redes sociales. O quizás prefiere no hacerlo para evitar encontrarse con el nivel de frustración que expresan miles de ciudadanos.

Presidente Abinader, entre a las redes. Escuche a la gente. Vea las denuncias. Observe la preocupación que existe por la inseguridad, los atracos, el caos vial y la sensación de abandono que manifiestan numerosos sectores. Y resuelva, que así se hace patria.

Y continúan los conflictos internos en el PRM. Hay dirigentes y militantes disgustados. Muchos se sienten desplazados, ignorados o traicionados por quienes hoy disfrutan las mieles del poder. El malestar crece y comienza a reflejarse públicamente.

Por cierto, uno de los defensores más firmes del PRM y del presidente Abinader, el profesor Danilo Cruz Pichardo, decidió abandonar esa organización y regresar al PRD. No se trata de una salida cualquiera. Se trata de un comunicador influyente, con vínculos históricos con importantes figuras políticas, cuya partida representa una pérdida sensible para el partido oficialista.

Y eso no es todo. Nos cuentan que en los próximos días podrían producirse nuevas salidas de dirigentes y hasta de legisladores vinculados al oficialismo. Habrá que esperar.

Dio Astacio, ojo con la basura. Ojo con las aguas residuales que afectan diversos sectores de Santo Domingo Este. Ojo con los problemas que siguen acumulándose. La población comienza a impacientarse y muchas de las promesas de campaña todavía esperan convertirse en realidad. La percepción en algunos sectores es que se habla mucho y se ejecuta poco.

A la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, la esperan en la comunidad Los Bancos, de Juanito, en San Juan de la Maguana.

Ministra, los residentes denuncian problemas de narcotráfico, asaltos, contaminación sónica y una creciente sensación de inseguridad. Hay desesperación. Y la gente exige respuestas.

Al cierre… Presidente Abinader, crece la preocupación ciudadana por los constantes señalamientos sobre corrupción, impunidad y narcotráfico. Son temas que golpean la credibilidad de cualquier gobierno y afectan la imagen del país dentro y fuera de nuestras fronteras. Porque, como dice el viejo refrán popular, cuando el río suena, algo trae. Dígale ¡NO! a las vacas sagradas y a los protegidos del sistema. Y dígale ¡SÍ! a la extradición de todo narcotraficante requerido por Estados Unidos, sea empresario, político, funcionario o miembro de cualquier élite. El narcotráfico no tiene categoría social. La justicia tampoco debería tenerla.

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