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El silencio peligroso de los adolescentes

REFLEXIONES...

 

Mensaje 4787

 

 

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Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESLos prefiero revoltosos, alegres, intensos y no inmersos en el silencio de sus habitaciones, encerrados, sin querer compartir con la familia, en un mundo que no podemos alcanzar, ni transitar junto a ellos.

Es la adolescencia una edad difícil, todos los sabemos, en el libro “Reflexiones para Adolescentes” y el de padres, titulado “En el espejo de nuestros hijos”, hablo muy claro acerca de todos los pormenores de esta edad, como lidiar con sus comportamientos, cambios y crecimiento.

Hoy se me ocurrió dirigir esta reflexión al silencio, a esa actitud en la que ellos se encuentran inmersos en las profundidades de su ser, encerrados emocionalmente y desconectados de la familia, sintiendo y pensando quien sabe, procesando pensamientos y emociones internas que no quieren compartir, pero llamando la atención seriamente de sus padres, quienes se muestran inquietos frente a esa situación.

Lo llamo silencio peligroso porque implica aislamiento, dificultando el acompañamiento, convirtiéndose muchas veces, en una señal de que algo interno necesita atención, aunque no se exprese abiertamente.

Sin embargo, debemos reconocer que ese silencio no siempre es negativo en sí mismo, ya que la adolescencia es una etapa de introspección, que podría volverse preocupante cuando el silencio es prolongado y constante, con aislamiento social y cortando totalmente la comunicación con la familia.

Son estos los momentos en los que extrañamos en el seno de la familia la presencia de Dios, pues cuando hemos trabajado los valores y principios cristianos en nuestros hijos, la oración diaria en familia y el crecimiento espiritual continuo, disponemos de herramientas para lidiar con estas situaciones con mayor facilidad.

Víctor Martinez les desea hoy que la Gracia de Dios a través de la acción del Espíritu Santo inunde sus hogares llenándolos de bendiciones.

Gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Sandra Bordas este mensaje ha llegado a todos ustedes. Bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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