INTERNACIONALES

Rusia responde con misiles y drones sobre industria militar, energía y puertos de Ucrania

Moscú afirma haber destruido fábricas de drones, instalaciones energéticas y objetivos logísticos, mientras Kiev reporta nuevos ataques rusos

 

EUROPA

Rusia respondió a la nueva oleada de ataques ucranianos con una ofensiva nocturna de gran intensidad contra objetivos militares, energéticos e industriales de Ucrania.

El Ministerio de Defensa ruso informó que sus Fuerzas Armadas utilizaron armas de precisión de largo alcance y vehículos aéreos no tripulados para atacar instalaciones vinculadas con la industria militar ucraniana.

Según Moscú, entre los objetivos figuraron plantas utilizadas para fabricar y almacenar drones de largo y mediano alcance empleados contra territorio ruso.

Golpes contra la infraestructura energética

La ofensiva rusa también alcanzó instalaciones del sistema energético ucraniano que, según el Kremlin, suministran electricidad a empresas vinculadas con la producción militar.

Las autoridades rusas afirmaron que los ataques afectaron objetivos en Kiev y las regiones de Kiev y Dnipropetrovsk, provocando interrupciones del suministro eléctrico.

Ucrania, por su parte, informó que durante la noche Rusia lanzó 113 drones, además de misiles, y que sus defensas aéreas lograron neutralizar la mayoría de los aparatos.

Las autoridades ucranianas también reportaron impactos en varios puntos del país.

Odesa vuelve al tablero

La región de Odesa también quedó bajo presión.

Moscú afirmó haber atacado infraestructura portuaria y objetivos logísticos utilizados para transportar suministros militares.

La importancia de Odesa no es menor: sus instalaciones portuarias constituyen una pieza fundamental de la infraestructura económica y logística de Ucrania.

Por eso, cualquier ataque contra esa zona tiene una doble dimensión: militar y económica.

La guerra entra en una fase más peligrosa

El intercambio de ataques muestra que Rusia y Ucrania están ampliando cada vez más la profundidad de sus operaciones.

Ucrania golpea instalaciones dentro del territorio ruso con drones de largo alcance.

Rusia responde atacando fábricas, redes eléctricas, centros logísticos y puertos ucranianos.

La guerra se está convirtiendo, cada vez más, en una batalla contra la infraestructura que permite al enemigo seguir fabricando armas, movilizando tropas y sosteniendo su economía de guerra.

Y mientras Moscú y Kiev aumentan la potencia de sus ataques, Europa observa con creciente preocupación.

Porque si la guerra continúa ampliando su alcance, la distancia entre el conflicto ruso-ucraniano y una confrontación directa entre Rusia y la OTAN puede hacerse cada vez más peligrosa.

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